María Franco no es conductora de un autobús, pero sí es la persona que tras el oficio de la preparación de comida criolla en la comunidad de Gorgona, le preocupa que su pueblo no tenga un estacionamiento adecuado para que los turistas se puedan acomodar con seguridad.
En el lugar hay una vía de asfalto que se empieza a deteriorar por el constante paso de camiones que trasladan material que utiliza una empresa que desarrolla un proyecto hotelero.
Este es el único acceso al lugar y a los sitios de recreación de Corona. Pero el viaje luego de la diversión se transforma en una pesadilla, porque los autos no tienen el espacio suficiente para salir, ya que todos están acomodados en fila india debido a que no existe un área para que el visitante deje su auto y se dirija a la playa.
La situación se torna complicada porque cada conductor que llega a la playa de Corona se va estacionado en el pequeño espacio que le ha dejado el conductor anterior sobre una calle muy angosta, lo que al final del día se vuelve un extenso y pesado tranque, advierte Franco. La vía de acceso a la playa de Corona tiene aproximadamente 3 kilómetros de longitud.

