Además de mover una economía informal, la recolección de cartón, metales y plástico que se genera en cuatro de los seis distritos de la provincia de Coclé está generando un desahogo para vertederos a cielo abierto.

Los desechos sólidos son recogidos por los propios moradores, quienes luego los venden a los distintos carros que con la ayuda de un altavoz anuncian por los diferentes barrios la compra de estos desechos a precios competitivos.

El cartón se compra a 3 centavos por libra, el papel blanco a 7 centavos la libra; periódicos y revistas a 2 centavos y por los directorios telefónicos se pagan 2 centavos por libra. Para el metal, el precio depende de la demanda y de la calidad, informó María del Rosario, de la empresa Recimetal Panamá.

No obstante, Jorge Cáceres, alcalde de Antón, opina que las empresas recicladoras deben pagar más para seguir incentivando la recolección de chatarras.

Actualmente los receptores de estos desechos son dos plantas: una ubicada en el sector de Santa Clara y la otra instalada en el área de Río Grande.

En ambas reciben el material, lo pesan y luego se paga por libra y tonelada a los vendedores.

Para Leonardo Camargo, jefe de la sección de Ornato y Aseo del Municipio de Penonomé, la chatarra ha desaparecido de los vertederos, dejando más espacio para depositar basura orgánica.

Otro efecto de la ausencia de chatarra en Penonomé, agregó Camargo, es que le ha dejado el camino libre a la generación de basura que producen las 15 nuevas barriadas que se han construido en la capital de la provincia de Coclé.

Solo en el Municipio de Penonomé se recoge mensualmente un promedio de mil 40 toneladas de basura orgánica, cartón y plástico; en La Pintada, 650 toneladas y en el distrito de Antón se recoge un promedio de 800 a 950 toneladas de basura por mes.

“La población ha tomado conciencia de recoger la basura y a la vez reciclar , lo cual es bueno para la naturaleza y para la vida de los ríos, a donde iban a parar muchos de estos productos”, indicó el profesor de biología Rubén Valverde.

Recordó que a principios del año 2009, la dificultad sanitaria más urgente a combatir en los municipios de La Pintada, Penonomé y Antón era el gran volumen de hierro y chatarra que se encontraba en cada barrio, esquina, e incluso entre los matorrales.