‘Tiger’, el joven ocelote de seis meses de edad, llegó a las manos de Linda Weldon para quedarse.
“Creo que le mataron a su madre. Los cazadores no lo vieron y la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) nos lo encargó, porque no hay dónde cuidarlo y habría muerto irremediablemente”, dijo Weldon.
En Nueva Suiza, corregimiento de Cerro Punta, una artista nacida en Estados Unidos, pero radicada en Panamá desde hace varios años, tiene el que puede ser el último reducto del ocelote o como también se le llama, manigordo (Leopardus pardalis), en tierras altas chiricanas.
Esta hermosa especie está desde 1980 en la lista de animales en peligro de extinción de Panamá, según las páginas especializadas en ambiente Biota Panamá y Burica Press.
El ocelote es un felino manchado, de unos 11 kilos de peso, es de mediano tamaño y su longitud es de 70 centímetros promedio.
El drama de ‘Tiger’ es el mismo de ‘Jorge’ y ‘Sunday’ (la única hembra del lugar), quienes viven en el refugio que Weldon les construyó en Nueva Suiza.
“He llegado a tener hasta seis ejemplares de ocelotes o tigrillos; algunos murieron por una plaga y estamos necesitando un veterinario especializado en animales exóticos”, explicó la naturalista.
