Cientos de indígenas y campesinos realizaron ayer una marcha de protesta por las calles de la ciudad de Santiago, para recordar los 40 años de la desaparición física del sacerdote colombiano Héctor Gallego, secuestrado el 9 de enero de 1971, en Santa Fe de Veraguas.

La caminata, que recorrió la vía Interamericana y llegó hasta la sede de la Gobernación, fue apoyada por los movimientos indígenas y campesinos que se oponen al establecimiento de proyectos mineros e hidroeléctricos en la comarca Ngäbe Buglé.

Pablo Miranda, presidente de la Unión de Indígenas y Campesinos, dijo que este año la conmemoración de la muerte de Gallego se enmarcó en la lucha de los pueblos aborígenes en contra de los proyectos que amenazan los recursos naturales.