Víctor Polastre tiene más de cinco años de atender a los turistas en el sector conocido como Puerto Escondido. Allí levantó una fila de ranchos de pencas que arrienda a los visitantes.

Polastre, residente en San Carlos, apuesta a esa forma de obtener sus recursos ante la falta de un empleo fijo, aunque también practica el arte de pescar en botes que no son de su propiedad. Confiesa que paga impuestos y se esmera a la vez por mantener limpia el área de playa en donde trabaja.