Las 15 bandas juveniles que operan en la provincia de Chiriquí han creado un clima de terror entre la población, otrora tranquila y confiada, en especial cuando se suscitan enfrentamientos y salen a relucir armas de fuego.

Roberto Castillo, jefe de la Policía Nacional en Chiriquí, dijo que la situación es preocupante, pero que se mantienen los operativos para controlar la violencia entre los grupos delictivos.

En menos de un mes, precisó, se han registrado en la provincia dos choques de bandas rivales que han dejado como saldo dos muertes y tres heridos de bala.

El pasado 23 de abril, en un sector de la barriada San Cristóbal, al noroeste de la ciudad de David, dos jóvenes, supuestos miembros de la banda Los Kili, fueron abatidos por desconocidos.

Las víctimas fueron Eliécer José Samudio Herrera, de 18 años, quien presentaba orificios de bala en el pómulo, costado y muslo izquierdo; y Alexander Sánchez, de 17 años, alias Pelón, mostraba un balazo en el pecho.

El hecho más reciente fue el del pasado domingo, 1 de mayo, en el área de Altos del Río, donde un individuo hirió a tres personas con arma de fuego, lo que activó un operativo que logró decomisar el arma de fuego, pero no la captura del atacante.

Las investigaciones realizadas por la Dirección de Investigación Judicial han podido determinar que los recientes enfrentamientos entre bandas en esta provincia están vinculados, sobre todo, con ajustes de cuenta por venta y tráfico de drogas.

Las bandas están conformadas por un número variable de integrantes y entre ellas la más notables es la de Los Kilimanjaro, con más de 10 años de existencia, conformada, al menos, por 40 miembros. Otros grupos conocidos son Los Aponte, Carne Frita, Elisa Chiari, Rutinely y Machuca, cuyos nombres se derivan del sector en que actúan (barriadas San José, Pedregal), entre otras.