La introducción de drogas y de armas al Centro de Rehabilitación de Nueva Esperanza de Colón por parte de funcionarios del sistema penitenciario ha sido minimizada en un 85%, asegura el director de este penal, Cristóbal Góndola.

Este centro tiene una población de mil 481 internos y en la actualidad alberga a integrantes de unas 25 bandas distintas.

Góndola señaló que en lo que va de este año se han recuperado unas tres armas de fuego y 300 armas punzo cortantes.

Uno de los internos, Luis Campos, indicó que en los dos últimos meses se ha logrado que los detenidos entreguen las armas punzo cortantes, primero a los líderes de galería y estos, a su vez, la entregan a las autoridades del sistema penitenciario, como una forma de demostrar que existe la intención de cambiar.

Campos dio a conocer que la enfermedad que más aqueja a los internos es la tuberculosis, que afecta a unas 80 personas, mientras que otros 50 reciben la triple terapia para controlar el sida.

Al respecto, Aurelio Pineda, jefe regional del Ministerio de Salud, adelantó que esta semana se atenderá un promedio de 300 internos por día en diversos servicios médicos.