Brenilda Sire estudia en el Primer Ciclo de Puerto Armuelles y todos los días pasa una odisea para trasladarse desde su casa, en las otroras fincas bananeras, hacia el colegio. Los buses que antes la trasladaban gratis ya no circulan, por lo que tiene que viajar en vehículos de carga.
Sus padres se han quedado sin trabajo desde que se acabó la actividad en las empacadoras de banano y ahora realizan un gran esfuerzo para enviarla al colegio.
Por igual situación atraviesan cientos de estudiantes que diariamente deben ir al Colegio Secundario de Puerto Armuelles o al Primer Ciclo de Puerto Armuelles, que queda a más de 15 kilómetros de distancia.
En otros casos, los padres de familia han optado por no mandar a sus hijos a estudiar porque no tienen dinero para enviarlos a los centros escolares, lo que ha incidido en una disminución de la asistencia escolar.
Anteriormente, en los años de bonanza de la actividad bananera, la transnacional Chiquita Brands brindaba el transporte gratuito a los hijos de los trabajadores bananeros para los diferentes centros escolares, como parte de los incentivos a los obreros.
El año pasado el Gobierno ofreció el transporte a los estudiantes a través de los autobuses de la Cooperativa Johny Palacios.
El alcalde de Barú, Franklin Valdés, reveló que la población que se ha quedado en la zona bananera está pasando muy mal, el dinero que le pagaron a los extrabajadores ya se esfumó, y es por ello que la situación social y económica es grave.
Indicó que en el municipio se barajean algunas opciones para que algunos autobuses lleguen a la zona bananera para trasladar a los estudiantes a los centros escolares, porque a diario se observa a los jóvenes trasladarse en vagones de vehículos de manera peligrosa.

