Punta Chame es durante todo el año la puerta de entrada de cientos de turistas europeos que llegan al país con la intención de conocer isla Taborcillo, en el litoral pacífico.

Algunos de los visitantes gustan recorrer este pueblo que todavía conserva su arquitectura de antaño y en donde sus habitantes son en su mayoría pescadores artesanales.

Esta es una de las razones que ha motivado a las autoridades locales y a los dueños de hoteles de playa a concretar planes para embellecer la zona.

Aunque es poco el tiempo que permanecen en Punta Chame, cada semana llegan a este pueblo turistas austriacos, alemanes, rusos y en menor cantidad canadienses y estadounidenses.

Luis Guzmán, representante de Punta Chame, admite que la llegada de extranjeros al pueblo es una fuente potencial de ingresos para los pobladores, quienes quisieran optar por dedicarse a la venta de artesanía y bisutería, entre otros oficios afines con la actividad turística.

No obstante, comentó que actualmente falta iniciativa y capacitación, de modo que este tipo de actividad pueda ser desarrollada con éxito.