Con un llamado a seguir enarbolando la bandera del socialismo del Partido Comunista Chino (PCCH) –que dicta las directrices en la poderosa nación asiática desde hace 58 años– Hu Jintao, el secretario general, inauguró el pasado lunes el XVII congreso.
Tras leer un discurso de 73 páginas, Hu –en nombre del comité central– adelantó que los 2 mil 200 delegados sellarían esta semana una serie de reformas (acordadas en privado), definirían el plan de trabajo para el próximo lustro y, lo más importante, designarán a los nuevos dirigentes.
Pero la elección de las nuevas autoridades aún es objeto de un minucioso examen, que mantiene a los periodistas a la expectativa. La lista podría divulgarse este fin de semana. En este punto lo único seguro es que los delegados deben corroborar a Hu y al primer ministro, Wen Jiabao, para un segundo y último mandato hasta 2010.
En su largo discurso Hu destacó que seguirá las directrices de Deng Xiaoping y de Jiang Zemin –su predecesor– y añadirá el concepto de "desarrollo científico" para persistir en la reforma, la armonía social y construir una sociedad "moderadamente próspera".
TAIWAN Y LA POLÍTICA EXTERIOR
En alusión a los reclamos independentistas de Taiwan, el congreso del PCCH reafirmó que China defenderá su soberanía y seguridad.
El secretario general y presidente de la nación, reiteró que "no permitirán nunca que Taiwan se separe de la madre patria, ni por su nombre ni por ninguna otra vía".
En lo que respecta a la política exterior, la posición fue menos retórica, pues consideró que para afrontar el problema mundial de la seguridad y salvar la paz y la estabilidad del mundo, deben fortalecerse la cooperación y resolverse las disputas internacionales por la vía pacífica.
Para reiterar ese compromiso, Hu mencionó por primera vez, un eventual acuerdo de paz con Taiwan, que podría facilitar la incorporación "a la madre patria como Hong Kong y Macao", bajo el principio de "un país, dos sistemas".
Pero el Gobierno de Taiwan, que no admite ser parte de China, tiene previsto realizar un referéndum para el ingreso de la isla en las Naciones Unidas, en marzo de 2008, como un país independiente.
ATENCIÓN SANITARIA BÁSICA
Otro punto sensible –por el que las autoridades han estado en la mira mundial– el de las pobres condiciones sanitarias y la carencia de medidas fiscalizadoras, también fue objeto de análisis en el congreso.
Los delegados anunciaron que su objetivo será proporcionar atención básica gratuita a cada uno de los mil 500 millones de habitantes que en 2020 tendrá el país. "El objetivo es enorme y la tarea será ardua, pues queremos asegurarnos de que toda la población tenga la atención sanitaria básica cubierta", dijo el viceministro de Salud, Gao Qiang.
DEMOCRACIA AÚN LEJANA
Pero el tema que las autoridades chinas no están dispuestas a negociar, es la apertura democrática. Ello a pesar del clamor de disidentes, grupos de derechos humanos y gobiernos occidentales.
Cualquier reforma que acerque la posibilidad de elecciones nacionales multipartidarias requeriría que el PCCh reforme su constitución, algo que no está en discusión.
China "está en la primera fase del socialismo, y continuará allí durante mucho tiempo", advirtió el presidente Hu, quien agregó que la modernización del país requerirá del "esfuerzo incesante de varias generaciones".
Líderes comunistas han sugerido en repetidas ocasiones los últimos meses que la fase de "modernización socialista" –y, por lo tanto, la ausencia de una democracia multipartidista– durará al menos 100 años.
Con información de servicios internacionales.

