Todos los seres vivos cumplen con el ciclo de la vida: nacen, crecen, se reproducen y mueren.

En el caso de la fauna, las diferentes especies que actualmente viven en el planeta han tenido que adaptar sus condiciones de vida al cambio climático que impone el calentamiento global.

Por ello, diversas especies se encuentran en peligro de extinción debido a las altas temperaturas y la reducción de sus hábitats, entre otras amenazas a sus vidas.

De acuerdo a la organización Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), un tercio de las especies de animales podrían extinguirse por el aumento de la temperatura de la Tierra entre 1.5 y 2 grados, una de las tantas consecuencias del cambio climático.

Pese a ello, la madre naturaleza es sabia, sabe regenerarse, y da luz a nuevas criaturas, con el fin de que el brillo de la vida salvaje no se opaque por completo.