El ayuntamiento de Barcelona, una de las ciudades más visitadas de Europa, aprobó un nuevo plan urbanístico que prohíbe la apertura de nuevos hoteles en el centro urbano, saturado de turistas.
El ayuntamiento de la izquierdista Ada Colau, exactivista antidesahucios, aprobó este plan para “empezar a regular el turismo” y “acabar con la barra libre que operaba sin control en la ciudad”, dijo la responsable de urbanismo Janet Sanz.
En 2015 ya se suspendió cautelarmente la concesión de nuevas licencias hoteleras. Y anteriormente, el anterior consistorio estableció una moratoria en la apertura de pisos de alquiler turístico ante la proliferación de plataformas tipo Airbnb.
Esta ciudad mediterránea de 1.6 millones de habitantes recibió en 2016 una treintena de millones de visitantes, según datos del ayuntamiento.
Esta actividad genera 13% del producto interno bruto (PIB) municipal y 68 mil empleos, pero también provoca un fuerte encarecimiento de los alquileres, la saturación del espacio público y molestias nocturnas para los vecinos, que lo ven como uno de los principales problemas de la ciudad.
En varios barrios céntricos hay más población flotante que residentes y 50% de las 121 mil plazas de alojamiento turístico de la ciudad se concentran en 17% del territorio, señala el consistorio. El plan, aprobado con el apoyo de los partidos de izquierda, prohíbe abrir nuevos alojamientos turísticos en el centro, incluso en caso de que los existentes cesen su actividad.