La recuperación de la mayor refinería de México de un terremoto con numerosas víctimas mortales tardará semanas, en lugar de unos días como se preveía inicialmente, debido a los daños de los equipos, ha dicho el máximo responsable de Pemex.

José Antonio González Anaya, director general del gigante petrolero estatal, dijo que había que volver a poner en funcionamiento los generadores eléctricos, y ello tardaría dos o tres semanas.

Asimismo, añadió que hubo ciertos impactos del terremoto, aunque no en la parte del proceso o el lado estructural.

El cierre de la planta de Salina Cruz se suma a las dificultades de las envejecidas refinerías de Pemex para satisfacer la creciente demanda interna de gasolina y diésel, lo que ha resultado en un aumento de las importaciones.

Tras el terremoto de magnitud 8.1 del 7 de septiembre, los turbo generadores de Salina Cruz sufrieron daños internos y el sistema eléctrico de la planta quedó afectado, dijo Pemex.

El productor había dicho anteriormente que la reanudación de las operaciones llevaría días.