Para comprar hielo, Celsio tenía que cabalgar durante ocho horas por la montaña con un termo a cuestas hasta una ciudad cercana porque no había luz en Totumbla, una de las comunidades más remotas del norte de Nicaragua. Cuando podía, compraba pilas para escuchar música y noticias en una radio, y para bañarse iba a una poza a unos kilómetros de su casa, ya que sin energía era imposible instalar una red de agua potable en la comarca.
Totumbla es una comunidad ubicada en una elevada meseta de caminos rocosos del norteño departamento de Matagalpa, donde los lugareños dicen abundan las serpientes cascabel.
Hace tres años, obreros llegaron a colocar postes a lo largo de 27 km de la montaña para tender las redes de electricidad, y al cabo de cuatro meses la luz iluminó los hogares de los 2 mil habitantes de Totumbla.
Con la luz se instaló la red de agua potable que mejoró las condiciones de vida de la población.
Totumbla es una de las más de 2 mil comunidades rurales que han sido beneficiadas con la revolución energética que impulsa Nicaragua desde hace 10 años, tras sufrir por años de prolongados apagones, informó la estatal Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel).
Más de mil 300 km de redes eléctricas fueron construidas en los últimos años por Enatrel para dar luz a casi medio millón de viviendas con inversiones de organismos multilaterales, cooperantes y fondos estatales, según datos oficiales.

