El Liverpool, que pasó por encima del favorito Mánchester City (3-0), y el FC Barcelona, que cumplió los pronósticos ante la Roma (4-1), dieron sendos pasos de gigante para ver su nombre en el sorteo de semifinales de la Champions el próximo 13 de abril.
De esta forma, los Reds y el Barça dejan encarriladas sus eliminatorias de cuartos de final, de modo parecido a como las dejaron la víspera el Real Madrid (3-0 ante la Juventus) y el Bayern de Múnich (2-1 ante el Sevilla), ambos fuera de casa.
Si el Liverpool, con cinco Copas de Europa en su legendario palmarés, reverdeció laureles ayer, miércoles, el Barça, también con cinco “Orejonas”, aunque más recientes en su mayor parte, vivió una nueva goleada ante una Roma que no dio sensación de poder hacer daño al líder del campeonato español.
En Anfield, el egipcio Mohamed Salah (12) -que se tuvo que retirar en el minuto 50 con molestias en un muslo-, el inglés Alex Oxlade-Chamberlain (21) y el senegalés Sadio Mané (31) sacudieron en poco más de media hora al gran dominador del fútbol inglés esta temporada. Los Reds impusieron su poderío físico, determinación y velocidad ante un City vulnerable en defensa e inoperante en ataque, incapaz de fabricar la mínima ocasión clara de gol -no disparó entre los tres palos en los 90 minutos-. A priori las cartas estaban repartidas en Anfield. Al City le correspondía el manejo del juego y al Liverpool esperar y aprovechar sus opciones al contraataque.
Goleada en el Camp Nou
El reto no será menor para la Roma. Sobre el césped del Camp Nou, el Barça tuvo el control del juego, pero sin la fluidez habitual, obstaculizado por la presión del equipo rival, que hizo una eficaz primera parte antes de diluirse en la segunda. El veterano Daniele de Rossi abrió el marcador con un gol en propia puerta (38), antes de que su compañero griego Kostas Manolas hiciera el 2-0 (55), para dejar a Gerard Piqué rubricar el 3-0 (59), mientras que el bosnio Edin Dzeko hizo el tanto del honor (80) y el uruguayo Luis Suárez remachó el 4-1 (87). El primer gol sirvió para desatascar un partido en el que un Barcelona gris solo pareció sentirse a gusto en la segunda parte con el marcador ya muy a favor. La Roma, que apenas llegó al área contraria, se las arregló para cortocircuitar a un Barça que en los metros finales no lograba encontrar los huecos.
“Hemos hecho un buen partido. Lo mejor habría sido no encajar, pero no nos quejamos, vamos con buena renta a la vuelta”, dijo Piqué tras el encuentro a la televisión Bein Sports. “No es factor suerte pese a los goles en propia puerta. Son porque apretamos y el balón está más en su área que en la nuestra”, añadió. Los partidos de vuelta se jugarán entre el martes y el miércoles de la próxima semana.
