Hace ocho meses te dije que me dolía tu última imagen como jugador. Ahora no sabes lo contento que me siento que tu historia tenga este final.
No hay jugador de la selección Panamá que para mí merecía esto más que tú. El que hayas podido entrar en la historia del fútbol panameño como el autor del primer gol de Panamá en una Copa del Mundo es el cierre perfecto para tu carrera.
Tal vez no me creas.
Pero hace 15 años cuando iba a la cancha, no había nadie que admiraba más que tú.
Eras tú contra 11.
De defensa, de volante, al ataque, no había nadie más completo que tú.
Lástima que nunca entendiste mi rol.
Ese día en Orlando me tocó cuestionarte y te confieso que lo volvería a hacer.
Pero esa no era la imagen con que te quería recordar.
La imagen eras tú entrando a la cancha y luciendo tu cinta de capitán en un Mundial.
Lo más lindo de todo es que cuando pasen los años y las futuras generaciones pregunten quién anotó el primer gol de Panamá en un Mundial, todos podremos decir con orgullo que fue el eterno número 23, Felipe Baloy.
