Panamá no está actualmente en un proceso de adhesión a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La hoja de ruta que sigue el país es un acercamiento voluntario para identificar herramientas y buenas prácticas que permitan fortalecer su economía, mejorar la competitividad y avanzar hacia una nueva etapa de desarrollo.
Así lo explicó la viceministra de Economía, Eida Gabriela Sáiz, durante la XI Cumbre Financiera Internacional, donde señaló que la relación con la OCDE no debe entenderse como una solicitud inmediata de ingreso, sino como un proceso de análisis y adaptación de políticas públicas en el que el país quiere aprovechar todas las recomendaciones y herramientas de la organización.
“Panamá no está en un proceso de adhesión. Panamá no tiene una agenda impuesta por la OCDE. Panamá ha identificado prioridades internas dentro del país para poderlas en una agenda y estructurarlas dentro de lo que viene a ser un memorándum de entendimiento y un plan de acción”, expresó Sáiz, ante banqueros e inversionistas del sector financiero local y regional.
La funcionaria explicó que este camino puede tomar varios años y que los procesos de incorporación a la organización no son rápidos. “Esto no es un proceso de dos años, de tres años porque tú tienes que poco a poco ir entendiendo las políticas y ver qué te conviene y qué no te conviene”, indicó al precisar que hay países a los que les ha tomado hasta una década.
Sáiz destacó que Panamá parte desde una posición de fortaleza económica por su plataforma logística, financiera, aérea, su economía dolarizada y su integración al comercio internacional. Sin embargo, advirtió que los motores tradicionales de crecimiento deben complementarse con nuevas capacidades.
“El salto de Panamá no depende de cuánto podamos crecer porque sí podemos crecer, lo hemos demostrado históricamente, sino cómo crecemos, la calidad del crecimiento y cómo lo podemos traducir entonces en productividad, mejores empleos, mejor salud, infraestructura e inversión”.

La viceministra de economía enumeró las prioridades que se han identificado con la OCDE como el fortalecimiento del capital humano mediante evaluaciones como la prueba PISA, que mide las competencias de estudiantes, y PIAAC Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de la Población Adulta; además de una revisión de las barreras para la inversión, mejoras en estadísticas oficiales, calidad regulatoria y programas para aumentar la productividad de las pequeñas y medianas empresas.
En materia educativa, Sáiz, insistió en que Panamá necesita preparar el talento para una economía marcada por la tecnología y la inteligencia artificial.
“Hoy en día tienes que tener incorporado dentro de tu organización, dentro de tu ecosistema, todo lo que tiene que ver con actualización. Ya no es ‘me gradué’”.

Sobre los datos estadísticos, señaló que uno de los retos es contar con información más confiable para tomar decisiones públicas y generar confianza en inversionistas.
“Necesitamos poder comparar las estadísticas de Panamá con las que ya hay publicadas oportunamente y tienen que ayudarnos entonces a poder tomar decisiones en base a data confiable y predecible”.
La viceministra resumió que la discusión no debe centrarse únicamente en si Panamá llegará o no a ser miembro de la OCDE, sino en qué transformaciones necesita realizar para aumentar su productividad y competitividad global.
“La discusión no es si me quiero adherir a OCDE o no. La discusión es qué tengo que hacer como Panamá como país, como política pública, para pasar a mi siguiente etapa de crecimiento”.


