Moody’s Ratings dio a conocer un nuevo informe sobre las calificaciones de riesgo de Panamá y un balance sobre las medidas que hasta ahora ha aplicado el Gobierno para reducir la presión de la deuda pública, aliviar el déficit fiscal y controlar el gasto.
El reporte que no significa una acción de calificación crediticia del país por parte de Moody’s, recalca que permanecen sin cambio las calificaciones de largo plazo Baa3 de Panamá, con perspectiva negativa.
A su vez, la agencia reconoce que el perfil crediticio de Panamá “se está beneficiando actualmente por un crecimiento económico sostenido y fuerte, debido a altos niveles de inversión y al importante papel del Canal de Panamá en la economía global”.
Moddy’s recalca que la carga de deuda del gobierno y las métricas de asequibilidad de la deuda se han deteriorado marcadamente desde 2023, pesando sobre la fortaleza fiscal.
No obstante, admite que “las medidas de consolidación en curso están conduciendo a un mejor desempeño fiscal que estabilizará la deuda gubernamental para 2027″.
El informe detalla que en medio de rigideces fiscales persistentes que incluyen una base de ingresos estrecha, el gobierno actual ha mostrado disposición para abordar los desafíos fiscales, pero aún se están desarrollando medidas destinadas a preservar la consolidación fiscal más allá del período del gobierno actual en el cargo.
La agencia de calificación también destaca que las medidas de consolidación fiscal aplicadas hasta ahora, mejoraron las finanzas públicas tras un deterioro significativo en 2024.
“El déficit del sector público no financiero se redujo a 3.7% del PIB en 2025, por debajo tanto del límite de 4.0% establecido por la regla fiscal como del déficit de 6.2% registrado en 2024″, puntaliza el informe elaborado a partir de una evaluación realizada este mes de mayo al país.
Pese a esos logros, Moody’s indica que es necesario acometer reformas fiscales más duraderas. Indica que hasta ahora los recortes de gastos que superaron el 2% del producto interno bruto se concentraron en gasto de capital y se que pospusieron nuevos proyectos y se redujeron inversiones en curso.
Explica que el desempeño fiscal se mantuvo favorable a principios de 2026, con un déficit del 1.4% del PIB en el primer trimestre, lo que refleja el continuo crecimiento de los ingresos y la disciplina en el gasto.
“Esperamos que el desempeño de todo el año permanezca consistente con la regla fiscal que apunta a un déficit de 3.5% del PIB, apoyado por una fuerte actividad económica y mayores ingresos del Canal de Panamá, aunque el gasto de capital diferido desde 2025 moderará el ritmo de consolidación”.
Al cierre de abril de este año el saldo de la deuda pública de Panamá totalizó los $61,896.4 millones, lo que significó un aumento de 3.1% con respecto a marzo o el equivalente a $1,887.9 millones adicionales.
Moody’s además, pronostica que la reducción gradual del déficit y el crecimiento sostenido estabilizarán la carga de la deuda en alrededor de entre 66% y 67% del PIB, mientras que es probable que los costos de intereses disminuyan tras los picos recientes.
La agencia calificadora insiste en que Panamá necesita acciones legislativas adicionales para una consolidación fiscal más duradera que revierta el aumento pasado de la deuda, incluidas medidas destinadas a controlar el gasto y fortalecer la credibilidad de la política fiscal.
Por otra parte, Moody’s advierte que permanencen los riesgos de implementación de medidas legislativas debido al limitado capital político del gobierno.
Igualmente Moody’s señala que una eventual reapertura de las operaciones de la mina Cobre Panamá, mediante una solución negociada, podría mejorar el desempeño fiscal del país, al representar una fuente recurrente de ingresos para el Estado.
El informe deja claro que es poco probale una mejora de la calificación mientras Panamá mantenga la perspectiva negativa. Sin embargo, señala que esta podría volver a estable, si el Gobierno logra reducir de forma sostenible el déficit fiscal, atender las rigideces presupuestarias y reforzar la transparencia de los datos fiscales.
La calificadora también advierte que la falta de medidas efectivas para evitar un mayor deterioro de las cuentas públicas, un aumento más rápido o prolongado de la deuda, o una pérdida de credibilidad en la política fiscal podrían generar nuevas presiones a la baja sobre la nota soberana.


