Si has ido al supermercado últimamente, probablemente lo has notado. La proteína dejó de ser un asunto exclusivo de deportistas y suplementos para convertirse en una categoría que gana espacio en los estantes y en los presupuestos de los consumidores. Yogures, barras, cereales, bebidas y otros productos ahora compiten por llevar en su etiqueta una palabra que se ha vuelto un argumento de venta: proteína.
El cambio responde a una tendencia de consumo que va más allá de la alimentación. Cada vez se habla más de bienestar y envejecimiento saludable, y la industria ha encontrado en esa conversación una oportunidad para desarrollar nuevos productos, reformular los existentes y “crear” categorías completas alrededor de la proteína.
Detrás de esa etiqueta hay un mercado en expansión. Marcas tradicionales y nuevos jugadores están hambrientos de consumidores dispuestos a pagar por productos que prometen más proteína, mientras el supermercado se convierte en uno de los principales escenarios de esta nueva batalla por el bolsillo del comprador.
La pregunta, entonces, no es solo cuánta proteína necesita una persona. También es cuánto dinero mueve esta tendencia, qué está ofreciendo la industria y hacia dónde apunta el mercado.
La tendencia no es solo una casualidad o una percepción, también se refleja en las proyecciones del mercado internacional, de acuerdo con información del Fortune Business Insights.
En Panamá, si bien no existen indicadores que muestren en datos específicos de cuánto ha crecido este segmento de productos, representantes de la industria aseguran que la tendencia ya comienza a reflejarse no solo en las estanterías de los supermercados con productos importados, sino también en la producción nacional.
Ricardo Adolfo Pérez, presidente de la Asociación Nacional de Procesadores de Leche (Anaprole), reconoce que varias empresas del sector han comenzado a incorporar mayor contenido de proteína en productos como la leche evaporada, entera o fluida y yogures.
“Se ve una tendencia de la proteína como un nuevo eje de innovación en los productos lácteos”, dijo Pérez, quien explicó que el mercado está pasando de ofrecer solamente productos tradicionales a “desarrollar alternativas” con llamados relacionados con su contenido nutricional.

Según indicó, al menos tres o cuatro empresas asociadas a Anaprole ya trabajan en productos fortificados con proteína y reconoció que la creación de estos responde al interés de los consumidores por consumir alimentos de forma práctica que ofrezcan un mayor aporte nutricional.

“El consumidor está buscando estos productos que le aporten alto nivel de proteína, pero bajos niveles de grasa o bajos niveles, por ejemplo, de azúcares”, explicó.
Tendencias de este tipo empujan cambios y la manera en que la industria procesa la leche. Pérez explicó que la ultrafiltración permiten concentrar algunos de sus componentes y desarrollar productos con mayor contenido de proteína.
También destacó el aprovechamiento del suero que queda como subproducto de la fabricación de queso y que puede ser procesado para obtener concentrados de proteína utilizados posteriormente como ingredientes en distintos alimentos.
Contenido de proteína en lácteos
De acuerdo con el presidente de Anaprole:
La leche fresca puede aportar entre 3% y 3.4% de proteína por cada 100 gramos
Los yogures pueden contener entre 3% y 5%.
En los quesos frescos el contenido se ubica entre el 15 y el 22%.
En los quesos maduros el contenido de proteína puede ser entre 24% y 26%.
Desde la industria alimentaria, esta característica también ha impulsado el desarrollo de productos fortificados.
Vanessa Leone, especialista en nutrición, salud y bienestar de Nestlé Centroamérica, explicó que los lácteos se encuentran en las categorías que más están trabajando debido a que funcionan como un vehículo para incorporar distintos nutrientes como vitaminas, minerales y proteínas.
“En general la población está más consciente y tiene mucha más información disponible y accesible sobre salud”.
Sin embargo, la especialista advirtió que una mayor presencia de productos con proteína no significa necesariamente que todas las personas necesiten aumentar su consumo.
Julissa Camargo de Palacios, nutricionista-dietista y especialista en seguridad alimentaria y nutricional (SAN) de la Universidad de Panamá, precisó que las proteínas han venido tomando mayor importancia por su relación con el mantenimiento de la masa muscular, ya que mantener un adecuado porcentaje de músculos en las diferentes etapas de la vida aportan al grado de salud y bienestar.
La especialista hizo una precisión importante sobre lo que también ocurre en el mercado. Algunos productos destacan en el frente del empaque determinadas propiedades nutricionales, pero al revisar su composición se encuentra que contienen azúcares y aditivos alimentarios.
Julissa Camargo de Palacios. Nutricionista-Dietista
“El mantenimiento de la masa muscular depende también de otros nutrientes, no de forma aislada de la proteína. Por tanto, es indispensable orientarse con un Nutricionista-Dietista idóneo en Panamá”
El auge de los productos con mayor contenido de proteína ocurre, además, en un momento particular para la industria láctea panameña. Durante el primer trimestre de 2026, la producción de leche evaporada, condensada y en polvo cayó 35.4%, mientras que la de leche pasteurizada disminuyó 5.3% y la leche natural utilizada para la elaboración de productos conexos bajó 11.6%.

El sector también enfrenta una creciente presencia de productos importados. Según datos de la Asociación Nacional de Procesadores de Leche (Anaprole), el 72% de los lácteos que Panamá importa, unos $149 millones, corresponde a productos terminados que llegan directamente a los supermercados sin pasar por plantas nacionales.

