El suministro de gas licuado de 25 libras en los comercios minoristas ya alcanza aproximadamente un 95% a nivel nacional, de acuerdo con los reportes logísticos de las dos empresas envasadoras que operan en la República de Panamá, informó este jueves la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco).
La entidad reguladora explicó que la distribución del producto subsidiado por el Estado, hacia abarroterías, minisúper y demás establecimientos autorizados se encuentra en proceso de estabilización, luego de irregularidades ante supervisiones en el peso del cilindro de gas.

No obstante, debido al pico de demanda reportado recientemente, las autoridades advierten que podrían presentarse casos puntuales donde el inventario de un local se agote antes de recibir su respectiva reposición.
El administrador general de la Acodeco, Ramón Abadi Balid, detalló la estrategia para los consumidores afectados por estas faltas temporales.
“Si en algún establecimiento el producto no está disponible momentáneamente, los consumidores pueden acudir a otro comercio cercano o directamente a los centros de distribución habilitados por las empresas, donde el abastecimiento está garantizado”, destacó el funcionario.

Regulaciones obligatorias para la venta
En el marco de los operativos de verificación que ejecuta la institución en las distintas provincias, la Acodeco recordó a los agentes económicos que deben cumplir de forma estricta con las normativas vigentes para la comercialización del cilindro subsidiado:
Precio a la vista: Mantener el costo final del producto claramente visible para el público.
Respetar el subsidio: Prohibido vender el tanque de 25 libras por encima del monto oficial autorizado.
Control de seguridad: Conservar intacto el sello o precinto de seguridad del envase.
Restricción de uso: Comercializar el cilindro exclusivamente para fines de uso doméstico.
La institución exhortó a los ciudadanos a reportar de manera inmediata cualquier irregularidad a través de sus canales oficiales de atención, especialmente prácticas como la alteración de precios, la venta condicionada o la manipulación de los sellos de seguridad de los tanques.
