Como si se tratara de un gran tesoro, 50 lotes de café especial permanecen bajo custodia de auditores externos en las oficinas de la Asociación de Cafés Especiales de Panamá (SCAP, por sus siglas en inglés), a la espera de la subasta electrónica internacional del próximo 23 de septiembre.
Son 10 lotes de café varietal, 20 de geisha lavado y 20 de geisha natural, producidos en fincas de Boquete, Tierras Altas y Renacimiento. Antes de llegar a la plataforma de subasta, cada lote es identificado y resguardado bajo protocolos de control que buscan garantizar su trazabilidad y autenticidad.
Los cafés fueron evaluados por jueces internacionales durante la trigésima edición del Best of Panamá y obtuvieron altas calificaciones. Ahora, el objetivo cambia: en la subasta, los productores buscarán convertir esas puntuaciones en precios y nuevos vínculos comerciales con compradores especializados de distintos mercados.
A los compradores inscritos se les envía previamente una muestra de cada lote, para que puedan conocer y evaluar el café antes de la puja.
Detrás de cada uno de esos lotes hay, sin embargo, un proceso que comienza mucho antes de la subasta. La selección del grano, el trabajo de los cosechadores, el procesamiento y el cuidado en finca son parte de una cadena en la que cada etapa puede influir en el resultado final y, por tanto, en el valor que el café puede alcanzar en el mercado internacional.
Para Wilford Lamastus, productor de café y uno de los pioneros de la SCAP, ese proceso es precisamente el que permite llegar a una subasta internacional con un producto diferenciado.
Lamastus, cuya familia suma más de 100 años dedicada a la producción de café en las montañas de Boquete, explicó que la preparación de los lotes comenzó meses antes de la competencia. “Entregamos los lotes de nuestras fincas desde el 15 de junio. Se agenda una fecha para que cada productor entregue sus lotes y el productor lleva su café verde a las oficinas de SCAP en presencia de auditores externos, quienes codifican cada lote”, detalló.
Luego, las muestras son tostadas y sometidas a las diferentes etapas de evaluación hasta llegar a los jueces internacionales. El café geisha lavado de Lamastus obtuvo el primer lugar de su categoría, un resultado que ahora se convierte en una carta de presentación de cara a la subasta.
La expectativa también está puesta en los lotes de geisha natural. Para María Antonella Amoruso, de Lérida Estates Coffee, llegar entre los primeros lugares representa la oportunidad de llevar su café a un mercado internacional más amplio.

Moisés Montezuma, encargado de la producción, destacó el trabajo realizado en finca y resumió la expectativa en el siguiente paso: “Es una gran emoción y un premio que esperábamos por mucho tiempo. Ahora tenemos grandes expectativas en la subasta”.
Una asociación que apostó por el café especial
La historia de la SCAP ayuda a explicar por qué una subasta como esta se ha convertido en una vitrina para el café panameño.
Lamastus recuerda que, junto con otros siete productores, decidió crear la asociación en un momento en que la actividad cafetalera enfrentaba una crisis. El objetivo era buscar alternativas para preservar la producción y abrir nuevos mercados para el café de la provincia de Chiriquí.
“En esos momentos desconocíamos que obtendríamos precios récord, como ha ocurrido en varias subastas”, recordó.
La apuesta fue diferenciar los cafés de mayor calidad y llevarlos a nichos especializados. “Antes producíamos cafés tradicionales, pero por la tendencia de los mercados mundiales descubrimos que esa selección de calidad tendría nichos de mercado con precios atractivos”, explicó.
Tres décadas después, esa estrategia desemboca nuevamente en una subasta internacional.
El 23 de septiembre, los 50 lotes seleccionados estarán disponibles para compradores que no solo pujarán por un café de alta calificación, sino por una producción cuyo valor se construye desde la finca.


