El director de la selección de Panamá, Thomas Christiansen, volvió a decir que respeta mucho a Martinica y que buscará este jueves la victoria, pero dejó claro su inconformidad al no poder entrenar a plenitud en el estadio Universidad Latina de Penonomé.

Christiansen comentó que solo le otorgaron 30 minutos para practicar y casi de puntillas en el terreno que utilizarán de local.

“Me preocupa que tengamos que jugarnos la Nations League y la Copa América en Penonomé, porque el Rommel (Fernández) ya está cerrado”, dijo Christiansen en la conferencia de prensa.

El entrenador español comentó que la próxima ventana surge la alternativa del estadio de béisbol Rod Carew, aunque considera que no estará listo.

“En un mes tenemos eliminatorias, otra vez, y es imposible que ese campo esté. Significa que tenemos que volver a Penonomé”, manifestó Christiansen, quien comentó que le pusieron condiciones para usar el terreno.

“Encima poniendo condiciones, porque no hemos podido entrenar en el campo del Universitario. Nos ofrecieron 30 minutos, casi de puntillas, y esas no son condiciones de un equipo que juega en casa para intentar sacar ventaja, sea el equipo que sea”, agregó.

El partido entre la Roja y Martinica está programado a iniciar a las 7:00 p.m. Mientras que el domingo 10 de septiembre se medirá de visita a Guatemala.

Bajas

Por otro lado, Christiansen anunció la baja de Eduardo Anderson, quien sufrió una lesión al terminar el entrenamiento del martes.

“Parece que no va a poder estar. Ya cuando los doctores tengan el diagnóstico definitivo, lo comunicaremos a través de la federación. Lo veo muy difícil que esté, incluso para el segundo partido”, explicó.

Sobre la ausencia Orlando Mosquera, Christiansen explicó que se debió a los tiempos y que el guardameta llegaría muy justo.

“Tenemos buenos porteros. Está Luis (Mejía), César (Samudio) y José (Guerra) que se ha incorporado. Ahí estoy contento”, indicó.

Madurez

Christiansen volvió a llenar de elogios a Adalberto Carrasquilla, pero en esta ocasión destacó su madurez.

“Sabe gestionar estos momentos de euforia, que no es fácil. Él sabe lo que tiene que hacer y asume totalmente esa responsabilidad. Tiene los pies en el suelo, no se cree mejor que nadie y trabaja como el que más”, finalizó.