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Pateando la mesa: Colapso vial inminente



Hace casi tres años se dio la orden de proceder para la construcción del estadio Mariano Rivera y el centro de alto rendimiento en el corregimiento de Playa Leona. Desde aquellos días ya advertían el inminente colapso vial.

El problema, y no de ahora, es que esa vía lleva muchísimos años siendo un embudo. Uno de los peores tranques que los panameños pueden vivir. Y hoy con lamento lo digo, el estadio va a empeorar esta situación.

No me malinterpreten, yo quiero que se juegue en el nuevo parque de pelota. Asistí al día de la primera palada y estoy contando los días para la inauguración de este sábado 5 de abril.

La megaobra responderá a lo que demanda el béisbol por estos días: un estadio acompañado por campos de pequeñas ligas, gimnasio, dormitorios, comedores y más. Su único problema es la movilidad.

Justo en la principal y más antigua salida de la autopista hacia La Chorrera, en una zona colapsada por sus dos carriles y con la cercanía al hospital Nicolás A. Solano, la Ciudad del Niño y la vía a Puerto Caimito.

Cualquiera que haya transitado esta ruta sabe que el tráfico aquí es una trampa, un cuello de botella sin solución aparente. Y ahora, con la incorporación de un estadio con capacidad para 10 mil personas, la situación solo puede empeorar.

El problema no es nuevo ni impredecible. La empresa constructora advirtió desde un principio sobre la necesidad de infraestructura vial adecuada. Sin embargo, Pandeportes no tiene competencia y a pesar de todas las advertencias, solo se ha postergado la búsqueda de una solución a un gran problema que era evidente desde el primer día.

La ampliación de la vía, el aumento de accesos y la optimización del tránsito debieron ser prioridades paralelas a la construcción del estadio. No lo fueron.

El 5 de abril servirá como un experimento en tiempo real. Las imágenes de tranques interminables, la desesperación de conductores y peatones, y el colapso logístico serán prueba de la falta de planificación. Basta con recordar el estadio Rod Carew en eventos masivos para anticipar lo que ocurrirá. La diferencia es que este problema ya existía antes de la inauguración y, aún así, no se hizo nada para mitigarlo.

A esto se suma otra preocupación: los estacionamientos. Se han habilitado 700 espacios, claramente insuficientes para la magnitud de los eventos que albergará el estadio. A razón de 5 personas por auto, apenas el 35% de los fanático podrían tener un acceso a escasos metros. El resto, a ingeniárselas. Es inevitable que muchos vehículos terminen en calles aledañas, aumentando el desorden y afectando a los residentes de la zona.

Yo solo espero que en el corto o mediano plazo tengamos un pronunciamiento al respecto del Ministerio de Obras Públicas por el bien del béisbol, los usuarios del hospital y toda la comunidad.


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