La historia le dio una segunda oportunidad a Alberto Negrito Quintero, y esta vez no la dejó escapar. El experimentado volante fue incluido por el técnico Thomas Christiansen en la convocatoria oficial de la selección de Panamá para la Copa Mundial de la FIFA 2026, sellando así una de las revanchas más significativas del fútbol panameño en los últimos años.

A sus 38 años, el Negrito vuelve a una lista mundialista ocho años después de haber quedado fuera por una lesión que marcó su carrera. En la antesala de la Copa Mundial de Rusia 2018, Quintero sufrió una fractura en el cuello del segundo metatarsiano del pie derecho durante un amistoso ante Noruega, truncando el sueño de disputar el primer Mundial en la historia de Panamá.

Aquella imagen, la de uno de los pilares de la generación dorada quedándose fuera a días del debut, quedó grabada en la memoria colectiva del país. Hoy, el destino le devuelve la oportunidad.

La decisión de Christiansen no es casual. Quintero volvió a meterse en la órbita de la selección gracias a su rendimiento reciente, tanto en el fútbol local como en sus últimas apariciones con La Roja. Su experiencia, desequilibrio en el uno contra uno y lectura del juego lo convierten en una pieza valiosa dentro de un grupo que combina juventud y recorrido internacional.

Además, su liderazgo en el vestuario es un factor intangible que el cuerpo técnico ha sabido valorar en un torneo de máxima exigencia como el Mundial.

El regreso Negrito también representa un símbolo dentro del proceso actual: el reconocimiento a la resiliencia y a la vigencia de un futbolista que se negó a que aquella lesión definiera su historia.