Los arrecifes de coral de Guna Yala enfrentan una amenaza que avanza bajo el agua y puede dejar secuelas durante décadas: una enfermedad de rápida propagación y alta mortalidad que ya ha causado la muerte de corales en distintos sectores de la comarca.

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La bióloga Renata Sponer, directora de la Fundación Baluwala, confirmó la presencia de la enfermedad durante una gira de investigación y advirtió que el deterioro no solo compromete la biodiversidad marina, sino también la pesca y el turismo, actividades de las que dependen las comunidades gunas.

La expedición tenía como objetivo evaluar el blanqueamiento de los corales, un fenómeno que también afecta a los arrecifes de Guna Yala. Sin embargo, los hallazgos fueron más preocupantes: los investigadores encontraron colonias con manchas blancas, pérdida de tejido y otros signos de deterioro. Posteriormente, confirmaron la presencia de la enfermedad de pérdida de tejido en corales duros, que ya se ha extendido por gran parte del Caribe.

“Nos llevamos la mala sorpresa de encontrarnos con un alto porcentaje de corales muertos y visiblemente enfermos”, relató Sponer.

La amenaza

La enfermedad representa una nueva amenaza para Panamá por su rápida propagación y la elevada mortalidad que provoca. Según la bióloga, evoluciona con rapidez y afecta a numerosas especies, incluidas algunas de las más comunes en los arrecifes panameños.

Entre las más vulnerables figuran especies de coral de gran tamaño y crecimiento lento. Estas colonias tardan muchos años en desarrollarse y desempeñan una función esencial en la formación y el mantenimiento de los arrecifes.

“Es de muy alta letalidad, de muy rápida propagación y evolución”, advirtió Sponer. La pérdida de estas colonias no se limita a la desaparición de organismos marinos: también debilita las estructuras que sirven de refugio y sustento a numerosas especies.

Los arrecifes funcionan como una muralla natural que alberga una amplia biodiversidad. Su deterioro amenaza el equilibrio de estos ecosistemas y afecta tanto a la vida marina como a las actividades económicas de las comunidades que dependen de ellos.

Una enfermedad letal amenaza los arrecifes de coral de Guna Yala
Los arrecifes son valiosos para la vida marina. EFE

El impacto también puede sentirse en la economía cotidiana de las comunidades gunas. Los arrecifes albergan especies que forman parte de la alimentación y de la actividad pesquera, entre ellas peces y langostas destinados al consumo y la venta.

A esto se suma el turismo, que depende de la riqueza natural de las aguas del Caribe. Para Sponer, la enfermedad pone en riesgo un ecosistema del que dependen tanto la biodiversidad como los medios de vida de las comunidades locales.

Las recomendaciones

Ante la falta de una cura específica para esta enfermedad, la directora de la Fundación Baluwala recomienda reducir las presiones ambientales que debilitan los arrecifes. Entre ellas menciona la contaminación por sustancias químicas y desechos líquidos y sólidos, así como los sedimentos que llegan al mar a causa de la deforestación y las actividades agrícolas.

También advierte sobre los daños directos que provocan las construcciones, las técnicas de pesca que rompen o fragmentan los corales y la extracción de estas estructuras para utilizarlas como material de construcción.

Una enfermedad letal amenaza los arrecifes de coral de Guna Yala
La rara enfermedad afectaría la pesca. / Getty Images

Otra amenaza señalada por la bióloga es la sobrepesca de especies herbívoras, que se alimentan de algas y contribuyen a mantener el equilibrio del arrecife. Cuando disminuyen estas especies, las algas pueden proliferar y competir con los corales por espacio y recursos.

El exceso de nutrientes procedentes de la agricultura y de otras actividades también favorece el crecimiento de las algas. Por eso, Sponer considera necesario reducir las presiones ambientales para evitar que se agrave el deterioro de unos ecosistemas que ya enfrentan una enfermedad de rápida propagación.

La alerta coincide con la sanción de la Ley 560, el 14 de octubre de 2026, que modifica la normativa sobre la protección de los arrecifes coralinos. Sponer cuestiona la reforma porque, a su juicio, representa un retroceso en la protección integral de estos ecosistemas, precisamente cuando se ha confirmado la presencia de una enfermedad altamente letal en aguas panameñas.

“En estos momentos es sumamente contraproducente. Representa un retroceso en la legislación ambiental y realmente en estos momentos es inaceptable, sinceramente”, afirmó.