El expresidente chileno Gabriel Boric (2022-2026) y el expresidente colombiano Álvaro Uribe (2002-2010) se cruzaron en Panamá como expositores en un panel que buscaba responder a una pregunta incómoda: ¿qué Estado necesita América Latina para salir de la pobreza?

La actividad se dio en el marco de la conferencia regional “Fin de la pobreza: recalibrando estrategias, renovando compromisos”, organizada por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y fue moderada por la exministra de Desarrollo Social y actual directora regional del PNUD, Michelle Muschett.

‘Se armó el debate’: Boric y Uribe confrontan ideas sobre la pobreza desde Panamá
Conferencia Fin de la pobreza CAF-PNUD. De izquierda a derecha, Gabriel Boric, Michelle Muschett y Álvaro Uribe

¿Cuántos pobres hay en esta sala?

Boric comenzó con una pregunta retórica: “¿Cuántos pobres hay en esta sala?“. Él mismo respondió: “Ninguno”. Recalcó que los pobres no deben ser vistos como objetos de estudio y que, para generar políticas públicas, no basta solo con hablar de ellos, sino que hay que construir las soluciones con ellos.

Boric argumentó que la reducción de la pobreza en América Latina responde a políticas de Estado sostenidas que han trascendido los gobiernos de turno. Como ejemplo, citó a su propio país, donde las políticas sociales continuaron entre los gobiernos de Ricardo Lagos (2000-2006), Bachelet (2006-2010 y 2014-2018) y Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022).

De igual manera, citó a Colombia, donde la pobreza cayó tanto durante el mandato de Álvaro Uribe (presente en el recinto) como durante el pasado gobierno de Gustavo Petro.

‘Se armó el debate’: Boric y Uribe confrontan ideas sobre la pobreza desde Panamá
El expresidente chileno Gabriel Boric

Esto fue inmediatamente contrapuesto por el expresidente Uribe, quien sostuvo que no todas las reducciones de la pobreza son iguales ni sostenibles. Uribe advirtió que una caída en las cifras de pobreza resulta engañosa si está impulsada por economías ilícitas, como el narcotráfico y la minería ilegal, así como por las remesas y los incrementos salariales decretados sin el respaldo de una mayor productividad, inversión privada o creación de empleo formal. Uribe apuntó a que los esfuerzos deben dirigirse a bajar los impuestos para atraer inversión privada.

Cuidados, motosierra y tamaño del Estado

En el siguiente bloque, Boric habló de acerca del rol de los cuidadores —de niños, enfermos y ancianos— labor que realizan, en su enorme mayoría, las mujeres. Enfatizó que es un trabajo no remunerado que las expone a una mayor vulnerabilidad ante la pobreza. Abogó por la redistribución de los cuidados y, de paso, señaló que, aunque está de moda la motosierra (analogía utilizada por el presidente argentino Milei para reducir el Estado) y la libertad de mercado, las comunidades no piden menos Estado, sino uno que funcione.

Uribe respondió que, para que un Estado funcione, debe contar con recursos, y advirtió que, si se imponen más impuestos y costos laborales a las empresas, se frena la inversión y se destruye el empleo formal. Preguntó al público: “¿Qué es mejor, que paguemos un dólar en impuestos o en salarios?”. Asimismo, indicó que el Estado debe gestionarse con la eficiencia de la empresa más importante de un país.

‘Se armó el debate’: Boric y Uribe confrontan ideas sobre la pobreza desde Panamá
El expresidente colombiano Álvaro Uribe

El presidente Uribe agradeció a los presentes y dijo: “Michelle, se armó el debate”. El público aplaudió. La directora Muschette intentó terminar el panel, pero Boric se dispuso a responder a la idea.

¿El Estado como empresa o como garante de derechos?

Boric tomó la palabra para remarcar que el Estado no puede gestionarse como una empresa privada, pues la meta de esta es maximizar sus ganancias, mientras que el Estado existe para garantizar los derechos sociales y brindar justicia.

Sostuvo que el debate no debe centrarse en si el Estado es chico o grande, sino en cómo lograr que sea eficiente y “haga bien la pega”, advirtiendo que, allí donde la institucionalidad no llega, ese vacío lo ocupa el narcotráfico. Tras su intervención, prometió guardar silencio si había una réplica final.

Y cuando los aplausos parecían cerrar el evento, el expresidente Uribe solicitó un minuto adicional. El exmandatario colombiano aclaró que su visión de la empresa privada no la reduce a una máquina productora de utilidades, sino que la considera una entidad con función social dentro de una “economía fraterna”, con bajos impuestos.

Explicó que un Estado pequeño no es ineficiente, sino austero, para evitar el derroche de los fondos que requiere la inversión social, y concluyó expresando su deseo de transformar a la juventud desempleada de América Latina en emprendedores.

Una lección para todos

Al acabar la intervención de Uribe, Boric alzó ambas manos en señal de que cumpliría su palabra. Muschett cerró el panel y, al final, ambos expresidentes se acercaron para darse la mano.

Boric manifestó durante el panel que la mayor virtud de ese encuentro fue demostrar que dos personas ubicadas en extremos opuestos del espectro político son capaces de sentarse, escucharse con respeto y aprender mutuamente de las políticas públicas de sus gobiernos. Uribe coincidió plenamente con el valor del encuentro y agradeció explícitamente la oportunidad de sostener ese diálogo directo con Boric. Destaco que, aunque no haya consensos absolutos, “de la controversia uno aprende…”.