Radiografía del dengue en Panamá: regiones con transmisión oculta de la enfermedad

Una investigación publicada en la revista científica ‘The Lancet’ advierte que el país enfrenta una nueva etapa de la enfermedad, marcada por subregistro, desigualdad sanitaria y focos invisibles de contagio.

Radiografía del dengue en Panamá: regiones con transmisión oculta de la enfermedad
El análisis identifica 2024 como el año con mayor incidencia de dengue registrada en Panamá en los últimos 25 años, con más de 700 casos por cada 100 mil habitantes. Foto/iStock

El dengue, enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti, en Panamá ya no se parece al de hace dos décadas.

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Lo que durante años fueron brotes estacionales y focalizados se ha transformado en una enfermedad persistente, extendida y cada vez más difícil de detectar. Así lo confirma un estudio científico publicado en abril pasado en The Lancet Regional Health – Americas, que revela que el virus circula más de lo que muestran las cifras oficiales y que existen regiones del país donde la transmisión permanece prácticamente “oculta” para el sistema sanitario.

La investigación —desarrollada por científicos del Imperial College London, el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges) y autoridades sanitarias panameñas— analizó más de 128 mil 890 casos confirmados de dengue registrados entre 2000 y 2024 en las 16 regiones sanitarias y 82 distritos del país.

El estudio traza una nueva radiografía epidemiológica de Panamá: la enfermedad se comporta de manera desigual, golpea con mayor fuerza en ciertas regiones y deja al descubierto vacíos importantes en la capacidad de detección y vigilancia.

El peor brote en décadas

El análisis identifica 2024 como el año con mayor incidencia de dengue registrada en Panamá en los últimos 25 años, con más de 700 casos por cada 100 mil habitantes.

Regiones como Bocas del Toro y Los Santos alcanzaron algunas de las incidencias más elevadas observadas históricamente.

Radiografía del dengue en Panamá: regiones con transmisión oculta de la enfermedad

Sin embargo, detrás del aumento de casos existe otro fenómeno que preocupa a los investigadores: el subregistro.

El investigador del Icges, Mario Quijada, explicó a La Prensa que el aumento sin precedentes de casos de dengue registrado en Panamá durante 2024 responde a una combinación de factores epidemiológicos, ambientales y estructurales, y no únicamente al componente climático.

Quijada señaló que el estudio identificó una transmisión “altamente heterogénea” del dengue entre regiones y distritos del país, lo que evidencia diferencias importantes en el riesgo de contagio a nivel local.

“Estas diferencias pueden estar relacionadas tanto con variaciones en el acceso a los servicios de salud y en la sensibilidad del sistema de vigilancia, como con distintos niveles de exposición a los mosquitos transmisores”, indicó.

El investigador añadió que estudios previos ya habían documentado que la presencia de los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus está influenciada por factores ambientales, condiciones de infraestructura, patrones de urbanización, densidad poblacional y características demográficas e inmunológicas de cada comunidad.

A esto se suma, explicó, la posible circulación de diferentes linajes y cepas del virus del dengue con mayor capacidad de transmisión o virulencia, lo que habría contribuido tanto al aumento de casos como a la severidad observada en algunos grupos de pacientes.

Radiografía del dengue en Panamá: regiones con transmisión oculta de la enfermedad
Mario Quijada, epidemiólogo del Instituto Gorgas.

Quijada adelantó además que una segunda fase de la investigación —actualmente en proceso de publicación— identificó que el aumento sostenido de la temperatura tuvo un papel relevante en la intensificación de la transmisión del dengue durante 2024.

“El incremento de la temperatura puede acelerar el ciclo de vida del mosquito y la replicación del virus, aumentando la probabilidad de transmisión”, advirtió.

A juicio del investigador, estos hallazgos refuerzan la necesidad de que Panamá incorpore variables climáticas, ecológicas y epidemiológicas en la planificación de las estrategias de prevención y respuesta frente al dengue.

Datos del Ministerio de Salud (Minsa) muestran que durante 2024 se registraron en el país 32 mil 77 casos de dengue y 52 defunciones. Además, por tasas de incidencia, las regiones más afectadas fueron Los Santos, Panamá este, San Miguelito, Colón, Panamá Norte, la región Metropolitana, Darién y Bocas del Toro.

La transmisión que no aparece en las estadísticas

Uno de los hallazgos centrales del estudio es la existencia de transmisión “oculta” del dengue.

Los científicos utilizaron modelos matemáticos para calcular la llamada “fuerza de infección”, un indicador que permite estimar la intensidad real de transmisión del virus más allá de los casos reportados.

Los resultados revelaron que algunas regiones con incidencias moderadas podrían estar enfrentando una circulación mucho mayor de la enfermedad.

En provincias como Veraguas y en la comarca Ngäbe Buglé, la sensibilidad del sistema de vigilancia sería extremadamente baja. Según las estimaciones del estudio, menos del 1% de las infecciones reales podrían estar siendo registradas oficialmente.

Para los investigadores, esto significa que el dengue estaría expandiéndose silenciosamente en distintos puntos del país.

“El dengue circula más de lo que muestran las cifras oficiales”, plantearon los investigadores.

Radiografía del dengue en Panamá: regiones con transmisión oculta de la enfermedad
Las autoridades de salud piden a la población eliminar los criaderos de mosquito. Foto/Archivo

Áreas con mayor riesgo estimado de infección

La investigación también desmonta algunos patrones tradicionales sobre el riesgo de dengue en Panamá.

Aunque históricamente las alertas se concentraban en determinadas regiones urbanas y tropicales, el estudio identifica a Panamá Oeste como una de las zonas con mayor intensidad de transmisión del país.

A nivel distrital, Santa Fe, en Darién; Pocrí, en Los Santos; y Almirante, en Bocas del Toro, aparecen entre las áreas con mayor riesgo estimado de infección.

Los autores advierten que estos focos pueden pasar desapercibidos cuando las autoridades sanitarias se limitan a observar únicamente los casos confirmados y no la dinámica real de transmisión.

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Retrasos en diagnóstico y transmisión no detectada

El estudio también expone diferencias importantes en la capacidad de respuesta sanitaria entre regiones del país.

En promedio, Panamá registra casi cinco días entre el inicio de síntomas y la notificación oficial de un caso de dengue. Mientras Panamá norte presenta algunos de los tiempos más rápidos de diagnóstico y reporte, otras regiones muestran mayores retrasos asociados a limitaciones de acceso a la salud, infraestructura y capacidad diagnóstica.

La investigación señala además que las regiones indígenas de Guna Yala y Ngäbe Buglé presentan importantes vacíos de información epidemiológica, lo que dificulta conocer el verdadero comportamiento de la enfermedad en esas áreas.

Quijada advirtió además que el sistema de vigilancia epidemiológica no está logrando detectar todas las infecciones de dengue que ocurren en el país.

“Nuestros resultados indican que una proporción importante de las infecciones, especialmente las primarias, no es detectada por el sistema de vigilancia”, explicó.

Esto significa, añadió, que los casos oficialmente reportados representan solo una parte de las infecciones reales que circulan en las comunidades.

Aunque el estudio no calcula un número exacto de infecciones no registradas, los modelos epidemiológicos utilizados por los investigadores sugieren que la carga real del dengue en Panamá podría ser considerablemente mayor que la reflejada en las estadísticas oficiales.

El investigador alertó que este subregistro tiene implicaciones directas para la salud pública, ya que puede provocar una subestimación del riesgo real de transmisión y retrasar la respuesta de las autoridades frente a brotes activos.

Más allá de las cifras, el estudio deja una advertencia de fondo: Panamá necesita replantear la manera en que vigila el dengue.

Para los investigadores, depender únicamente de los casos oficialmente registrados puede ocultar zonas de alta transmisión y retrasar respuestas sanitarias oportunas.

La investigación plantea la necesidad de fortalecer el diagnóstico, mejorar la vigilancia epidemiológica y desarrollar estrategias preventivas más focalizadas.

Porque mientras las cifras oficiales muestran solo una parte del problema, el virus podría estar circulando silenciosamente en regiones donde el sistema sanitario todavía no logra detectarlo por completo.


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