En San Miguelito, un montón de basura puede terminar convirtiéndose en algo más que un problema de salubridad. Los llamados “pataconcitos”, vertederos clandestinos que proliferan en distintos puntos del distrito, también están dejando espacios públicos abandonados que terminan siendo aprovechados por pandillas para esconder drogas.
Irma Hernández, alcaldesa de San Miguelito, habló justamente de este problema el 6 de octubre de 2026, durante la Semana de la Responsabilidad Social Empresarial de Sumarse.
En el salón no había ni sospecha de las revelaciones que haría la alcaldesa sobre el ciclo vicioso de la basura en San Miguelito y sus nexos con la criminalidad.
Origen de los patacones
San Miguelito es el distrito más densamente poblado de Panamá, es decir, donde se concentra la mayor cantidad de personas por unidad de espacio. A esto se suman el crecimiento desordenado de algunas comunidades, la falta de planificación urbana y los problemas de seguridad que enfrenta el distrito.
San Miguelito tiene unos 280,777 habitantes, según el Censo de Población y Vivienda de 2023 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo. Su superficie es de 49.9 km², con una densidad de 5,629.6 habitantes por kilómetro cuadrado.
La alcaldesa explicó que en algunos sectores los residentes no cuentan con espacios cercanos y habilitados para depositar sus desechos.
En otros, las calles de las barriadas son tan estrechas que dificultan el ingreso de los camiones recolectores. El resultado es una recolección con baja frecuencia o que, en algunos puntos, simplemente no llega.

El problema tampoco se distribuye de manera uniforme. Diana Xie, directora de Planificación Urbana del municipio, explicó que la mayoría de los sectores donde se concentran los “pataconcitos” son comunidades de menores recursos económicos.
Según Xie, una de las razones está relacionada con el tipo de productos que pueden adquirir las familias.
Los productos de menor precio suelen generar más residuos y, en algunos casos, se utilizan presentaciones desechables porque no existen otras alternativas. Un ejemplo es el agua. En sectores donde no hay acceso al servicio, los residentes deben comprarla embotellada, lo que genera un volumen adicional de envases plásticos.
Según la Autoridad de Aseo urbano y domiciliario, cada día, se recogen 500 toneladas de Basura en San Miguelito.
Anilys Rodríguez, estudiante de Ingeniería de Software de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), desarrolló “PatacónGIS”, una herramienta que le permitió georreferenciar los pataconcitos identificados en San Miguelito, que sumaron un total de 261. De los cuales 32 están a menos de 30 metros de un cuerpo de agua.


Patacón y crimen
Ese nexo entre la basura y la criminalidad también fue corroborado por la directora de Planificación Urbana, Diana Xie, quien mencionó que en los “pataconcitos” hay un tema de tráfico de drogas, porque las esconden ahí.
San Miguelito es uno de los tres distritos con mayor cantidad de homicidios en la república, conjunto con el Distrito de Panamá, y el Distrito de Colón.
Dentro de San Miguelito, se encuentra el corregimiento de Belisario Frías que es el corregimiento con mayor cantidad de homicidios en Panamá acumulando 21 homicidios en ocho meses hasta septiembre de 2026.
La recolección de residuos dejó de estar bajo la competencia municipal en enero de 2026, cuando la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario asumió esta función en San Miguelito. Mientras tanto, la alcaldía plantea una estrategia que va más allá de retirar la basura: recuperar los espacios y devolverlos a la comunidad en forma de parques y paradas.
De patacón a parque
La directora Para Xie, limpiar un punto crítico no es suficiente. Si el lugar queda vacío después de retirar los desechos, existe el riesgo de que la basura vuelva a acumularse. Por eso, la alcaldía ha optado por transformar estos sitios en espacios útiles, diseñados a partir de consultas con las comunidades.
Un ejemplo está cerca de la escuela de Santa Librada, en el corregimiento de Omar Torrijos. Allí, un antiguo vertedero clandestino fue transformado, después de una consulta con la comunidad y con la comunidad educativa, en un parque lineal.
La lógica es sencilla: recuperar el espacio para que vuelva a ser utilizado por la comunidad y evitar que vuelva a convertirse en un punto de acumulación de basura.


¿Reciclar sirve?
El reciclaje forma parte de esa estrategia, aunque no constituye por sí solo una solución al problema de los residuos. El municipio ha desarrollado jornadas de reciclaje en distintos corregimientos con el objetivo de promover otras formas de disposición de los desechos y cambiar la relación de los residentes con el espacio público.
Hernández puso como ejemplo al Centro Educativo El Mirador, ubicado en Belisario Frías, uno de los corregimientos con mayor número de homicidios del país. A pesar de ese contexto, la escuela se encuentra entre las que más reciclan en el municipio.
La alcaldía reportó que, entre 2025 y mayo de 2026, sus jornadas permitieron reciclar 18 toneladas de plástico y recuperar otras 10 toneladas de papel.
Pasado y futuro
La transformación del manejo de los residuos también enfrenta las limitaciones financieras del municipio. Hernández recordó que uno de los problemas que encontró al asumir el cargo fue una estructura de gastos superior a los ingresos.
En julio de 2024, la alcaldesa informó que había encontrado siete planillas, con un total de 1,250 personas de la antigua administración. El gasto de este rubro sobrepasa el $1 millón, mientras los ingresos por tributo son de $600 mil.
En ese escenario, una de las aspiraciones de Hernández es crear un centro de transferencia comunitario. La idea es que, en lugar de llevar los residuos a una tinaquera, los residentes puedan caminar hasta un espacio cercano donde separen sus desechos y reciban incentivos, como alimentos.
La alcaldesa Hernández manifestó en el evento que uno de sus anhelos para el municipio es un centro de transferencia comunitario, donde, en vez de usar la tinaquera, los residentes puedan caminar hasta un espacio donde separen sus residuos y reciban incentivos, como alimentos.





