El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, sancionó la Ley 523 del 12 de mayo de 2026, que obligará a los restaurantes de comida rápida del país a ofrecer agua embotellada como alternativa a las bebidas azucaradas incluidas en los combos, sin costo adicional para el consumidor.
La norma, que comenzará a regir un año después de su promulgación, busca modificar una práctica habitual en las cadenas de comida rápida, donde las promociones suelen incluir únicamente sodas u otras bebidas con altos niveles de azúcar.
Con la nueva disposición, cualquier cliente podrá solicitar agua en sustitución de la soda al momento de comprar un combo. La medida aplicará a todos los establecimientos de comida rápida que operen en el país y comercialicen promociones que incluyan alimentos y bebidas, independientemente de su tamaño o modelo de negocio.
La legislación fue publicada en Gaceta Oficial y forma parte de una serie de iniciativas orientadas a promover hábitos de consumo más saludables, en medio de las crecientes preocupaciones por enfermedades asociadas al consumo excesivo de azúcar.
Además de ofrecer la opción de agua, los restaurantes deberán informar de manera clara sobre este derecho en sus menús, puntos de venta, redes sociales y plataformas digitales.
La ley también establece nuevas responsabilidades para las empresas del sector. Los establecimientos deberán garantizar que el agua ofrecida cuente con registro sanitario y esté disponible sin aplicar cargos adicionales al consumidor.
El documento señala que la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) será la entidad encargada de supervisar el cumplimiento de la normativa y aplicar sanciones en caso de incumplimiento.
Mientras tanto, el Ministerio de Salud tendrá la responsabilidad de vigilar los aspectos relacionados con la calidad sanitaria del agua embotellada que se ofrezca como sustitución de las bebidas azucaradas.
La aprobación de esta legislación ocurre en medio de un debate cada vez más amplio sobre el impacto del consumo de sodas y bebidas azucaradas en problemas de salud pública como obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Diversos organismos internacionales han advertido durante los últimos años sobre el crecimiento de estas enfermedades, especialmente entre niños y jóvenes, considerados uno de los principales grupos consumidores de comida rápida y bebidas con alto contenido de azúcar.


