Aunque Panamá supera el parámetro de médicos por habitante utilizado como referencia internacional, el país mantiene problemas estructurales de cobertura en salud, con médicos desempleados o subempleados y una distribución desigual de especialistas. Así lo advirtió el doctor Paulino Vigil De Gracia, director nacional de Docencia e Investigación de la Caja de Seguro Social (CSS).
De acuerdo con el funcionario, uno de los errores más comunes en el debate público es interpretar de manera literal los indicadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “La OMS no define un número obligatorio de médicos que deba tener cada país. Lo que se utiliza como referencia mínima es alrededor de 17 médicos por cada 10 mil habitantes. Panamá tiene aproximadamente 23 por cada 10 mil, por lo que, en teoría, está por encima de ese parámetro”, explicó.
Sin embargo, Vigil De Gracia advirtió que esta cifra, por sí sola, no refleja la realidad del sistema. “Ese número no indica si los médicos están bien distribuidos, no diferencia entre médicos generales, residentes, especialistas o subespecialistas, ni muestra si están concentrados en la capital o dispersos en el resto del país. Por eso puede resultar engañoso”, señaló.
Uno de los principales problemas identificados es la concentración de médicos, especialmente de especialistas, en las zonas urbanas. Panamá no escapa a una tendencia global: las grandes ciudades concentran la mayor parte del recurso humano en salud, mientras que las áreas rurales y las comarcas enfrentan carencias persistentes.
“En casi todo el mundo hay más especialistas en las capitales que en las áreas marginadas, y Panamá no es la excepción”, afirmó el director nacional de Docencia e Investigación de la CSS. Esta desigualdad impacta directamente en la calidad y oportunidad de la atención médica para miles de personas que viven fuera del eje urbano.
A esta situación se suma la falta de integración plena entre el Ministerio de Salud (Minsa) y la CSS. Según Vigil De Gracia, esta desarticulación provoca escenarios en los que una provincia puede contar con especialistas de una institución, pero no de la otra, lo que limita la capacidad de respuesta del sistema. “La integración entre el Minsa y la Caja ayudaría significativamente a mejorar la distribución de los especialistas en todo el país”, sostuvo.
Poca demanda para especializarse
Paradójicamente, mientras persiste la escasez de especialistas en áreas clave, muchas plazas de formación no logran llenarse. Vigil De Gracia explicó que esta situación responde a múltiples factores, entre ellos la prolongada duración de la formación médica, el sacrificio personal y familiar que implica, y la percepción de que la remuneración económica no compensa ese esfuerzo.
“Formarse como especialista puede tomar entre 10 y 14 años. Mientras tanto, profesionales de otras carreras ya llevan varios años trabajando y generando ingresos”, indicó. Añadió que existe una percepción generalizada de que los médicos ganan grandes sumas de dinero, lo cual no siempre se ajusta a la realidad, especialmente en los primeros años de ejercicio profesional.
Según detalló, un médico interno percibe en promedio unos 2 mil dólares mensuales; un médico residente, entre 2,500 y 2,700 dólares; y un especialista recién graduado, alrededor de 3 mil dólares. “Con 20 o 25 años de experiencia, un especialista puede llegar a ganar entre 5 mil y 6 mil dólares, pero muchas otras profesiones alcanzan esos ingresos mucho antes”, puntualizó.
Especialidades como cardiología, cuidados intensivos, ginecología, pediatría y anestesiología registran baja demanda. En concursos recientes, varias plazas quedaron vacantes por falta de aspirantes. “El año pasado, en cardiología, se abrieron ocho plazas y solo cinco tuvieron aspirantes”, ejemplificó.
Se está formando un problema de no empleo, subempleo o empleo mal pagado entre los médicos generales.
Ante este escenario, la CSS ha comenzado a implementar estrategias para incentivar la formación de especialistas y mejorar su distribución. Entre las medidas adoptadas figuran la apertura de más plazas y el otorgamiento de licencias con sueldo a médicos generales que deseen especializarse, con el compromiso de regresar a laborar a las mismas áreas donde ya están nombrados.
“Si un médico general en Bocas del Toro gana una plaza de especialidad, se forma y luego regresa a esa región como especialista, estamos garantizando una mejor distribución del recurso humano”, explicó Vigil De Gracia. No obstante, aclaró que estos esfuerzos no tendrán resultados inmediatos, ya que la formación de un especialista puede tomar entre tres y cinco años.

Saturación del internado médico
Otro problema crítico es la saturación del internado médico. Actualmente, seis universidades forman médicos en el país, lo que genera una gran cantidad de egresados que deben ingresar al internado para obtener la idoneidad profesional. Sin embargo, los hospitales del Minsa y la CSS no cuentan con la capacidad operativa ni docente para recibirlos a todos.
“Tenemos más internos de los que deberíamos, según la cantidad de camas y pacientes. Además, existen deficiencias en la capacidad docente para supervisarlos adecuadamente”, advirtió el funcionario.
Cada año se forman alrededor de 750 médicos idóneos, lo que significa que cada dos años unos 1,500 médicos generales ingresan al mercado laboral. Muchos de ellos enfrentan dificultades para conseguir empleo estable, terminan subempleados o aceptan trabajos mal remunerados.
“Ahí es donde se está formando el problema de no empleo, subempleo o empleo mal pagado entre los médicos generales”, advirtió Vigil De Gracia.
Panamá no tiene un problema de cantidad de médicos, sino de distribución y de falta de especialistas.
Para el director de Docencia e Investigación de la CSS, la solución pasa por una planificación integral del sistema. Esto incluye regular el ingreso a las carreras de medicina, fortalecer el internado médico y priorizar la formación de especialistas según las necesidades reales del país.
“Formar más médicos usando el argumento de la OMS no es correcto. Panamá ya tiene suficientes médicos generales; lo que necesita es una mejor distribución y más especialistas”, afirmó.
Reiteró que tanto la CSS como el Minsa han advertido sobre la situación actual y la necesidad de una planificación más responsable. “Estamos convencidos de que la integración institucional y una mejor planificación de la formación médica son claves para garantizar una atención de salud equitativa y de calidad para toda la población”, sostuvo.
Para Vigil De Gracia, el problema no se resolverá aumentando la cantidad de médicos sin una planificación adecuada. Panamá, enfatizó, ya cuenta con suficientes médicos generales, pero requiere una mejor distribución del recurso humano y una mayor formación de especialistas según las necesidades reales del país, para evitar que continúe la paradoja de médicos sin empleo estable y comunidades sin acceso oportuno a atención médica especializada.

