El último reporte de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, siglas en inglés) confirma que el fenómeno de El Niño tiene un 75% de probabilidad de convertirse en uno de los eventos más intensos desde 1950.
Con una posibilidad del 90% de que sea un evento muy fuerte.
La proyección del organismo es que, entre octubre y diciembre de 2026, la temperatura del Pacífico ecuatorial oriental se situará más de 2.5 °C por encima de lo normal, un calentamiento atípico que confirma la severidad del fenómeno.
La NOAA reitera que se prevé una marcada reducción en los acumulados de agua durante lo que resta de la temporada lluviosa y un inicio anticipado y más severo del verano (temporada seca) entre fines de 2026 y principios de 2027.
En el caso de Panamá, el Instituto de Meteorología e Hidrología (Imhpa) reportó que la proyección es que las lluvias cesen desde noviembre, lo que adelantaría la temporada seca en el país. Además, podría extenderse esta escasez de lluvias hasta mayo y quizás junio.
Asimismo, la NOAA reitera que la evaporación de lagos y embalses estratégicos, impactará directamente la generación hidroeléctrica y el suministro de agua potable para el consumo urbano. Este impacto alcanzaría al sector agropecuario.


