El estudio sobre Indicadores de calidad de suelos en las cuencas de los ríos Parita y Santa María, elaborado por un equipo de investigadores del Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (Idiap) y del Centro de Investigaciones Agroecológicas del Pacífico Central de Panamá (Ciapcp- AIP), encontró que el 27% de las tierras presenta algún tipo de deterioro, especialmente en zonas como el Arco Seco, la sabana veragüense, la comarca Ngäbe Buglé y Cerro Punta (Chiriquí).
El estudio expone una situación preocupante sobre el estado de los recursos edáficos del país. Los investigadores advierten que, aunque solo el 25% del territorio nacional tiene vocación agrícola, actualmente el 37% se utiliza para actividades productivas, lo que genera una presión adicional sobre los suelos y acelera los procesos de degradación en distintas regiones.
Uno de los principales hallazgos del análisis es la reducción de los niveles de carbono orgánico en el suelo, un componente esencial para la fertilidad, la retención de agua y la productividad agrícola.
De acuerdo con los datos presentados, las cuencas evaluadas reflejan valores bajos de este indicador, lo que evidencia un deterioro progresivo que podría comprometer la capacidad productiva a mediano y largo plazo si no se implementan medidas de manejo sostenible.
El estudio también identifica que la degradación del suelo no se distribuye de forma homogénea, sino que se concentra en zonas donde la actividad agrícola es más intensiva o donde las condiciones ambientales incrementan la vulnerabilidad del terreno. Entre los factores asociados se encuentran la erosión, el uso intensivo del suelo, la pérdida de cobertura vegetal y el manejo inadecuado de las prácticas agrícolas.
Asimismo, los especialistas destacan que el cambio climático agrava esta situación, ya que fenómenos como la variabilidad de las lluvias, el aumento de la temperatura y los periodos de sequía prolongada afectan directamente la estabilidad del suelo y la productividad de los cultivos. Esto representa un reto importante para la seguridad alimentaria del país.
En ese contexto, el doctor José Ezequiel Villarreal Núñez, del Laboratorio de Suelos del Idiap y director interino del Ciapcp- AIP, explicó que el análisis confirma tendencias globales de degradación de suelos y permite dimensionar la situación en Panamá.
Señaló que, de acuerdo con estimaciones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), cerca del 25% de los suelos en el mundo muestran algún grado de deterioro, mientras que en el país el 27% de las tierras ya presenta afectaciones.
Villarreal detalló, además, que aunque una cuarta parte del territorio panameño tiene vocación agrícola, el uso actual supera esa capacidad, lo que incrementa la presión sobre los ecosistemas. A esto se suma el hallazgo de bajos niveles de carbono orgánico en las cuencas estudiadas, un indicador que refleja la pérdida de calidad del suelo y su menor capacidad de sostener la producción agrícola en el tiempo.
Ante este panorama, los investigadores recomiendan fortalecer los sistemas de monitoreo de suelos y promover prácticas agrícolas sostenibles que permitan recuperar áreas degradadas.
Entre las estrategias sugeridas se encuentran el uso de tecnologías de análisis de suelos, la mejora en la gestión de nutrientes y la adopción de técnicas que favorezcan el incremento de la materia orgánica.
Los resultados del estudio buscan servir como base científica para la toma de decisiones en el sector agropecuario, con el objetivo de impulsar políticas y acciones que garanticen la sostenibilidad de los sistemas productivos y la resiliencia del país frente al cambio climático.
Estos hallazgos fueron presentados en el marco del Café Científico “Clima y producción de alimentos: cómo monitorear suelo, clima y cultivos”, organizado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), en conjunto con el Idiap y el Ciapcp-AIP, en Divisa.

