La crisis del agua en la región de Azuero comenzó el 27 de mayo de 2025, cuando el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) se vio obligado a suspender la operación de cuatro plantas potabilizadoras debido a la grave contaminación de los ríos La Villa y Estibaná, principales fuentes de abastecimiento para miles de familias en las provincias de Herrera y Los Santos.
De acuerdo con el Ministerio de Ambiente (Miambiente), los análisis realizados por su Dirección de Calidad Ambiental confirmaron que la contaminación del agua se originó principalmente por el vertido directo de desechos porcinos y aguas residuales sin tratamiento, producto de la actividad de granjas y comunidades asentadas a orillas de los ríos La Villa y Estibaná. Estas descargas, junto con el manejo inadecuado de vertederos municipales, el uso indiscriminado de agroquímicos y la acelerada deforestación de las cuencas hidrográficas, agravaron el deterioro ambiental en la región de Azuero.
La situación desencadenó una de las peores crisis sanitarias y ambientales de la región en la última década. Durante casi seis meses, miles de hogares han permanecido sin acceso a agua potable, lo que ha obligado a los residentes a depender de camiones cisterna o comprar agua embotellada, un gasto que golpea duramente la economía familiar. En las comunidades rurales más apartadas, la escasez se siente con mayor intensidad: muchas familias deben caminar largas distancias para conseguir agua segura o almacenar lluvia para cubrir sus necesidades básicas.
Sin embargo, tras meses de intervención ambiental, las autoridades comienzan a reportar los primeros signos de recuperación. El viceministro de Ambiente, Óscar Vallarino Bernat, confirmó que los niveles de contaminación del agua han disminuido considerablemente. “Hace seis meses se registraban 100 mil partes por millón de coliformes fecales, y hoy solo se reportan 10 partes por millón. Aunque la mejora es notable, aún no se ha alcanzado el nivel óptimo de calidad del agua”, señaló.
Vallarino atribuyó este avance a las acciones implementadas con el fondo de emergencia ambiental aprobado por el Gobierno, que permitió poner en marcha un plan integral de restauración de cuencas. Entre las medidas aplicadas, destacó la reforestación de áreas críticas y zonas de recarga hídrica, con el propósito de recuperar la cobertura vegetal que ayuda a filtrar el agua y reducir la erosión del suelo que arrastra contaminantes hacia los ríos.
Una de las estrategias más efectivas ha sido el trabajo directo con los porcinocultores, señalados como los principales responsables de los vertimientos. A la fecha, se han instalado 20 biodigestores en granjas de pequeña escala, una tecnología que permite tratar los desechos orgánicos del ganado porcino y convertirlos en biogás para uso doméstico.
“Estos biodigestores no solo evitan que los residuos lleguen a los ríos, sino que también generan energía limpia para los hogares rurales. Es una solución ambiental y económica a la vez”, explicó.
Lea también: Miambiente instala biodigestores a pequeños porcicultores en Azuero para reducir la contaminación del río La Villa

Además, Miambiente ha distribuido un manual de buenas prácticas ambientales entre los productores de mayor escala, el cual promueve el uso responsable de las aguas residuales tratadas para riego y la recuperación de pastos degradados, minimizando la contaminación y fomentando un modelo más sostenible de producción.
Otra parte del fondo de emergencia ha sido destinada a la rehabilitación de vertederos en la región, entre ellos el de El Colmón de Macaracas, que ya fue cerrado definitivamente. En los otros dos vertederos identificados, las autoridades avanzan hacia un manejo más controlado de los desechos sólidos, que incluye la impermeabilización del terreno y la disposición adecuada de lixiviados para evitar filtraciones hacia los mantos freáticos.
“Estamos atendiendo una crisis, pero también enfrentando un problema histórico. Durante años, el manejo deficiente de residuos y la falta de tratamiento de aguas servidas han degradado nuestras cuencas. Aún no tenemos la solución definitiva, pero seguimos trabajando para reducir su impacto”, concluyó Vallarino.
Mientras las autoridades continúan con los monitoreos y la aplicación de medidas correctivas, la población de Azuero mantiene la esperanza de que la recuperación de sus ríos sea duradera y que la lección aprendida motive a todos los sectores —productivos, comunitarios y gubernamentales— a asumir una responsabilidad compartida con el agua, el recurso más vital de la región.

Trabajos de desinfección del Idaan
El Idaan anunció un avance crucial hacia la solución definitiva de la crisis hídrica que ha afectado a las provincias de Herrera y Los Santos.
Según la entidad, todas las fuentes de contaminación han sido eliminadas, lo que permite avanzar a la segunda fase del plan de recuperación, centrada en la limpieza y desinfección de las plantas potabilizadoras y la red de distribución.
En ese sentido, en agosto se mapeó y revisó la red de agua potable para instalar válvulas e hidrantes que antes no existían, paso previo a la limpieza y desinfección total.
El director ejecutivo del Idaan, Rutilio Villarreal, explicó que esta fase tiene como objetivo garantizar el restablecimiento de un suministro seguro y apto para el consumo humano. “Estamos entrando en la etapa final del proceso. Queremos que las familias de Azuero vuelvan a tener agua potable en sus hogares lo antes posible”, aseguró.
De acuerdo con el cronograma oficial, la segunda fase de los trabajos de desinfección inició el pasado jueves 6 de noviembre, comenzando por la planta potabilizadora de Llano de Piedra, en la provincia de Los Santos. Este paso marca el inicio de una operación técnica clave que busca restablecer gradualmente el servicio en toda la región.
Villarreal enfatizó que las labores se ejecutarán bajo rigurosos protocolos sanitarios y que la reincorporación del servicio dependerá del aval final del Ministerio de Salud (Minsa), encargado de verificar que el agua cumpla con los estándares de potabilidad establecidos.
De cumplirse los plazos y protocolos previstos, el Idaan confía en restablecer la normalidad del suministro en las próximas semanas, poniendo fin a casi seis meses de emergencia hídrica en Azuero y marcando el inicio de una etapa de recuperación ambiental y comunitaria para la región.
Las familias de Azuero esperan volver a llenar sus tanques y abrir el grifo sin miedo. Han sido meses de espera, de filas y de aprendizaje forzado sobre el valor del agua. Hoy, mientras el Idaan avanza hacia la restauración del servicio, la región entera recuerda que la sequía y la contaminación no se vencen solo con maquinaria, sino con conciencia y compromiso.

