Las provincias de Herrera y Los Santos cumplen casi ocho meses sin acceso a agua potable directamente del grifo. Aunque las plantas potabilizadoras que abastecen la región de Azuero fueron suspendidas por el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) tras las intensas lluvias de mayo de 2025 y la contaminación de los ríos La Villa y Estibaná, posteriormente retomaron operaciones bajo estrictos controles.
Sin embargo, el agua que actualmente llega a los hogares no ha sido certificada como potable. Las autoridades sanitarias no han autorizado su consumo humano, por lo que la población continúa dependiendo de agua embotellada, camiones cisterna y otras fuentes alternas para cubrir una necesidad básica.
La situación ocurre luego de que, en distintos momentos, las autoridades anunciaran que el problema estaría resuelto primero en noviembre y, posteriormente, en diciembre. Sin embargo, ambas fechas transcurrieron sin que el agua fuera certificada como potable, mientras el tiempo sigue corriendo y la población de Herrera y Los Santos continúa sin poder consumir el agua que llega a sus hogares.
Desde hace varios meses, el Idaan ejecuta labores de desinfección y limpieza en las plantas potabilizadoras de la región. En las últimas semanas, los trabajos se han intensificado con el objetivo de avanzar en la normalización del sistema, en medio de la cercanía del Desfile de las Mil Polleras, previsto para el sábado 17 de enero.
No obstante, el ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, advirtió que la certificación de potabilidad depende de pruebas de laboratorio cuyos resultados pueden tardar algunos días. Aun así, aseguró que el monitoreo de la calidad del agua es permanente. Equipos del Ministerio de Salud (Minsa) y de la Dirección del Subsector de Agua Potable y Saneamiento (Disapas) se mantienen en campo realizando evaluaciones continuas.
“Nadie va a decirle a la población que consuma el agua si no estamos 100% seguros de que es potable”, subrayó el ministro, al precisar que solo los informes técnicos permitirán autorizar oficialmente su consumo.
La fecha límite
Por su parte, el director del Idaan, Rutilio Villarreal, indicó que el 2 de febrero es la fecha límite establecida para culminar todas las intervenciones en la región de Azuero. Aseguró que los trabajos avanzan conforme al cronograma y que se trata de una operación inédita en el país.
Villarreal explicó que aún resta cerca del 40 % del plan de intervención, siendo la ciudad de Chitré el punto más complejo, debido a la magnitud del sistema. Señaló, además, que los niveles de materia orgánica en el río han disminuido de manera sostenida desde septiembre y que actualmente se ubican dentro de los rangos históricos.

No obstante, recalcó que esta mejora no implica bajar la vigilancia. “Seguimos aplicando protocolos de monitoreo constante, junto con el Ministerio de Ambiente en la estación del río Estibaná, para mantener controles y activar alertas tempranas”, precisó.
Mientras las autoridades aseguran avances técnicos y cumplimiento de cronogramas, miles de residentes en Herrera y Los Santos continúan sin poder beber el agua que sale de sus propios grifos, tras casi ocho meses de restricciones.

La normalización del sistema sigue supeditada a los resultados de laboratorio y a certificaciones oficiales, en un contexto en el que el acceso al agua potable —un servicio esencial— permanece condicionado. La situación vuelve a evidenciar la vulnerabilidad del sistema de abastecimiento en Azuero y la necesidad de soluciones estructurales que eviten que emergencias similares se prolonguen durante meses, trasladando el costo y la incertidumbre a la población.
Las familias de Azuero esperan volver a llenar sus tanques y abrir el grifo sin miedo. Han sido meses de espera, de filas y de un aprendizaje forzado sobre el valor del agua. Hoy, mientras el Idaan avanza hacia la restauración del servicio, la región entera recuerda que la sequía y la contaminación no se vencen solo con maquinaria, sino también con planificación, conciencia y compromiso institucional


