Panamá gana cuando diversifica, pero pierde cuando baja la guardia. Esta es una de las conclusiones de una conversación con Leland Lazarus, investigador en relaciones entre Estados Unidos (EU) y China, exfuncionario del Departamento de Estado, con raíces panameñas y más de 15 años de estudio sobre la expansión china en América Latina.
Frente a un grupo de periodistas panameños, Lázaros expuso una lectura crítica sobre la influencia de Pekín en el país, el Canal y sectores estratégicos como los puertos. Identificó riesgos concretos para la soberanía y la transparencia.

“China hoy es el segundo socio económico más importante de Panamá. Es uno de los usuarios más importantes del Canal”, reconoció al inicio del conversatorio.
Mencionó el acceso a bienes baratos, la presencia en plataformas digitales y la diversificación comercial como elementos positivos. “Todo eso es muy bueno”, dijo. El problema, advirtió, aparece cuando esa relación opera como “un caballo de Troya”.
El Canal, la ley china de 2017 y los puertos
Lazarus posó su mirada en el Canal de Panamá y en la operación portuaria asociada a empresas chinas. Recordó que en 2017 China aprobó una ley de seguridad e inteligencia nacional que obliga a todas las empresas, estatales o privadas, a cooperar con el Partido Comunista cuando se invoque la seguridad nacional. “Artículos 7 y 14”, precisó. Bajo ese marco, sostuvo, una empresa como CK Hutchison no puede negarse a cooperar si el Estado chino se lo exige.
También mencionó el Tratado de Neutralidad del Canal. “¿Por qué los chinos no han firmado este tratado, cuando otros países sí?”, preguntó. La ausencia de esa firma, dijo, deja un vacío relevante en un punto neurálgico para Panamá.
Corrupción: proyectos y un conflicto de interés
Otro de los ejes de su exposición fue la corrupción. Lazarus habló de “patrones” en proyectos financiados por China y citó casos conocidos en el debate público panameño: el Cuarto Puente, Isla Margarita y el puerto de contenedores en Colón.
Mencionó el caso de Jorge González, miembro de la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá, quien obtuvo una consultoría de una de las empresas a cargo de la construcción del cuarto puente sobre la vía interoceánica.
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Recordó el carácter estatal de China Harbour Engineering Company, compañía que forma parte del consorcio que construye el cuarto puente sobre el Canal, y sus vínculos directos con el aparato político y militar chino. “Eso es muy preocupante”, afirmó.
Para ilustrar el desequilibrio, recurrió a una metáfora futbolera: relacionarse con empresas chinas, dijo, “es como jugar un partido amañado”.
Relaciones comerciales con Taiwán
Planteó una pregunta de fondo: si antes China continental podía tener oficina comercial en Panamá, ¿por qué hoy Taiwán no puede siquiera abrir una? Recordó que países como Estados Unidos, Japón o miembros de la Unión Europea mantienen relaciones diplomáticas con Pekín y, al mismo tiempo, vínculos comerciales robustos con Taiwán. “Panamá como país soberano puede hacer negocios con cualquier país”, afirmó.
Al diferenciar entre la “política” y el “principio” de una sola China, Lazarus sugirió que Panamá ha asumido una versión más restrictiva de la que aplican otras democracias.

Puertos, Hong Kong y reglas
Consultado sobre la presencia global de CK Hutchison y por qué Panamá parece un caso especialmente sensible, Lazarus rechazó la idea de que no existan preocupaciones en otros países. Recordó el quiebre que supuso la ley de seguridad nacional impuesta a Hong Kong en 2019. “Quitó toda la independencia de la ciudad y de las empresas que operan allí”, dijo.
Desde entonces, aseguró, ya no resulta claro que conglomerados hongkoneses conserven autonomía real frente a Pekín.
Sobre la posibilidad de adjudicar nuevos puertos a empresas estatales chinas como Cosco, fue directo: el problema no es el comercio, sino las reglas. “Relacionarse con una empresa occidental no es lo mismo que hacerlo con una empresa china. Juegan con reglas distintas”.
5G, Huawei y datos
El tema tecnológico apareció con el 5G y Huawei. Lázaros recomendó leer el libro House of Huawei y recordó el pasado militar de su fundador, Ren Zhengfei, así como la opacidad sobre el manejo de datos.
“Hay evidencia de que equipos de Huawei recopilan datos personales y no sabemos a dónde van”, afirmó. Aquí recordó la Ley de 2017 que obliga a las empresas de ese país a facilitar información si el gobierno lo exige.
Panamá en el mapa estratégico
Desde la perspectiva china, explicó, Panamá no es solo un socio comercial. Es un nodo geopolítico. Introdujo el concepto de “puntos estratégicos de apoyo”, utilizado en documentos y estudios en mandarín para describir lugares clave donde China busca respaldo logístico y proyección global.
Mencionó que analistas chinos han descrito a Cuba y a Panamá en este aspecto. “Eso es muy preocupante”, insistió.
Estados Unidos, el regreso al vecindario y la retórica
Lázaros también criticó a Washington. Recordó que durante años Estados Unidos descuidó América Latina mientras enfocaba su atención en otras regiones. “Dejó un vacío que chinos y rusos intentaron llenar”, dijo. Valoró que la actual administración de Donald Trump vuelva a mirar la región, aunque cuestionó el tono.
Citó a Theodore Roosevelt y su frase de “hablar suavemente y cargar un palo grande”. “Hoy veo mucho palo grande y poco hablar suave”, comentó.
Destacó el fortalecimiento reciente de la U.S. International Development Finance Corporation como una herramienta para ofrecer alternativas reales de inversión frente a la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Visas, sanciones y periodismo
El especialista también fue consultado sobre la política estadounidense de revocar visas a personas con nexos con China o el Partido Comunista. Considera legítimo imponer consecuencias si hay corrupción comprobada.
“Eso favorece a los panameños”, dijo. Pero advirtió sobre la falta de transparencia cuando no se explican los motivos. “Si hay evidencia, hay que decirlo”, insistió, y volvió a subrayar el rol del periodismo investigativo para documentar esos casos.
Una advertencia sin alarmismo
Por último dijo que Panamá necesita opciones, mecanismos de evaluación de inversión extranjera en infraestructura crítica y una prensa vigilante. “China necesita a Panamá más que Panamá a China”, afirmó, al recordar que el Canal resulta vital para el comercio chino.
Sustentó que los beneficios existen, pero también los costos. A su juicio, no se deben ignorar.


