Un libro como ´Misterios en San Francisco de la Montaña´ (Editorial Mariano Arosemena), de Ricaurte Arrocha Adames, cumple más de un objetivo cuando es redactado y cuando es leído. Por una parte, es una novela histórica que busca explicarnos qué había en el cerebro y en el corazón del conquistador europeo hace más de 500 años, cuando llegó a las desconocidas tierras americanas, especialmente a este istmo y en particular al interior de lo que, posteriormente, sería la República de Panamá.

Por otro lado, estamos ante una obra histórica en toda regla, porque es un viaje al pasado desde una mirada más bien contemporánea (el presente es enero de 1932). Como pasa con bastante frecuencia, es una pieza que es más llevadera y entretenida que un libro de historia formal, que en ocasiones, lleva a que no les llame suficiente su atención a las nuevas generaciones los antecedentes de su patria.

´Misterios en San Francisco de la Montaña´ también es una típica novela negra, ya que es la investigación de quién y por qué asesinó a un sacerdote en la provincia de Veraguas, y la búsqueda de la verdad está en la sagacidad y la sensibilidad del detective Daniel. Como si no fueran suficientes las aristas por abordar de Arrocha Adames, este libro busca además darnos las razones y la importancia de esa belleza arquitectónica y religiosa, que es la capilla de San Francisco de la Montaña, que cada año es testigo de un festival que une las artes y a los pueblos. Por eso, también este es un libro que se convierte en un llamado para conocer nuestro ayer y para que valoremos los monumentos históricos que dan cuenta de quiénes fuimos y que su estado y cuidado actual indica quiénes somos hoy como sociedad.