Panamá atraviesa uno de los mejores momentos para su industria turística en los últimos años. Las cifras de visitantes internacionales, ingresos económicos y recuperación hotelera muestran una tendencia positiva sostenida que abre una oportunidad histórica para impulsar el empleo formal y fortalecer la competitividad del país. Sin embargo, mientras el turismo acelera su recuperación, el marco laboral continúa operando bajo esquemas rígidos que no responden a la dinámica actual del sector servicios.
La discusión sobre la modernización del Código de Trabajo vuelve así al centro del debate nacional. En particular, varios especialistas en el área laboral coincidimos en que el país necesita incorporar una nueva modalidad de contratación temporal orientada específicamente al sector turismo, capaz de adaptarse a temporadas altas, eventos internacionales, cruceros, convenciones y aumentos temporales de demanda.
Actualmente, la legislación panameña contempla principalmente tres modalidades: contrato definido, indefinido y por obra determinada. Las estadísticas reflejan que las empresas continúan apostando mayoritariamente por contratos definidos debido a la situación económica y la necesidad de flexibilidad operativa.
Según cifras oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas, en 2025 se registraron 309,610 contratos laborales, un aumento de 11% frente a 2024. De ese total, 169,113 fueron contratos definidos; 78,316, indefinidos; y 62,181, por obra determinada. Por ello, podría abrirse espacio para esta nueva alternativa. El problema es que ninguna de estas figuras responde completamente a la realidad del turismo moderno.
La creación de un contrato temporal especializado para turismo permitiría atender esa necesidad sin precarizar el empleo. Al contrario, abriría oportunidades para miles de jóvenes, estudiantes, trabajadores bilingües y personas que hoy permanecen fuera del mercado laboral formal. Además, permitiría que las empresas contraten legalmente durante picos de demanda, en lugar de recurrir a esquemas informales.
Las cifras del sector justifican plenamente esta discusión. Panamá recibió más de 3 millones de visitantes internacionales durante 2025, un crecimiento de 8.2% respecto al año anterior, mientras los ingresos turísticos superaron los 6,500 millones de dólares. Ello demuestra que las autoridades de turismo, sus equipos, las empresas y agencias encargadas de promocionar el país han realizado un trabajo importante. También debe reconocerse el papel de Copa Airlines en la dinamización de la economía turística.
No obstante, la recuperación aún enfrenta retos importantes. El sector hotelero mantiene niveles de ocupación promedio cercanos al 56%, muy por debajo de otros destinos turísticos de la región.
Precisamente allí radica la importancia de un nuevo esquema laboral flexible y moderno. El turismo es una industria dinámica y estacional por naturaleza. Pretender que funcione exclusivamente bajo esquemas laborales diseñados hace décadas limita su capacidad de expansión y generación de empleo.
Además, un contrato temporal turístico también podría incentivar la capacitación y profesionalización del capital humano. Muchas empresas del sector estarían dispuestas a invertir en formación en idiomas, atención al cliente, tecnología hotelera y gestión de eventos si contaran con un marco legal que les permita contratar personal de manera más flexible y acorde con las necesidades reales del mercado.
Esto no solo elevaría la calidad del servicio ofrecido al visitante, sino que fortalecería la imagen de Panamá como un destino competitivo y preparado para atender el turismo internacional de alto valor agregado. La experiencia de otros países demuestra que la flexibilidad laboral bien regulada puede coexistir con protección social, estabilidad económica y crecimiento sostenido del empleo formal.
La modernización del Código de Trabajo, específicamente mediante una reforma al artículo 73 sobre la duración de los contratos, no debe entenderse como una eliminación de derechos laborales, sino como una actualización necesaria para responder a las nuevas realidades económicas.
Panamá ya logró recuperar la confianza internacional, aumentar el flujo turístico y fortalecer su promoción global. Ahora falta completar el último gran dinamizador que el sector empresarial viene reclamando: un contrato temporal turístico que permita transformar el crecimiento del sector en más empleo formal, más inversión y mayores oportunidades para los panameños.
El autor es exministro de Trabajo y Desarrollo Laboral.
