Hace 41 años, un grupo de panameños y panameñas visionarios inició la construcción del ecosistema de investigación panameño con la fundación de la Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia (Apanac). El camino no ha sido fácil: convencer a todo un país de que necesita invertir más en ciencia para buscar respuestas a las preguntas que aquejan a su población, incluso en épocas de recortes presupuestarios. A pesar de todo, el sistema ha sido resiliente y, poco a poco, la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) ha construido un ecosistema de centros de investigación en metrología, biomedicina y biotecnología, biodiversidad terrestre y marina del Parque Nacional Coiba, políticas y asuntos sociales, tecnologías de la información y la comunicación, producción en ambiente controlado, logística, educación, así como vacunas y biofármacos. A su vez, distintos centros de educación superior han estado estableciendo sus propios ecosistemas de investigación.

El pasado 30 de octubre se marcó otro hito en la historia científica del país. En el marco de su 24.º aniversario, se develó la placa que designa al Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá (Indicasat-AIP) como miembro de la Red de Centros de Excelencia en Tecnologías Transformadoras de la Organización de los Estados Americanos (OEA). En esta nueva fase de la ciencia panameña, el Indicasat-AIP actuará como polo regional en temas biotecnológicos mediante investigaciones en biodiversidad, bioprospección y ciencias de la salud. Así, Panamá se convierte en sede del Centro de Excelencia de la OEA en Biotecnología y se suma a la red, de la que ya forman parte México, Colombia, Perú, Chile, Argentina y Brasil.

Se dice mucho que no tenemos un rumbo definido desde que Panamá asumió la administración del Canal. Sin embargo, para los y las profesionales que laboramos en el ecosistema científico panameño, nuestra convicción es clara: llevar a Panamá a nuevas fronteras de la mano de la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i). Alcanzar este tipo de logros demuestra que, con perseverancia y convicción, los panameños y las panameñas somos capaces de alcanzar metas relevantes. Ahora cabe preguntarnos: ¿nos conformamos con un Centro de Excelencia de la OEA? ¿Por qué no aspiramos a tener un segundo Centro de Excelencia, tal como ya lo están planeando Perú, Chile y Uruguay?

La autora es toxicóloga, exbecaria de Senacyt, divulgadora científica, asistente de investigación en Indicasat-AIP e integrante de Ciencia en Panamá.