Regístrate para recibir los titulares de La Prensa en tu correo

Exclusivo Suscriptores
Soberanía

Panalandia: última hora del protectorado, con paso firme

La lucidez estratégica de nuestro gabinete ha alcanzado una órbita que ni la mismísima Christina Koch imaginó desde la misión Artemis II. Mientras ella y sus tres valientes compañeros desafiaban el vacío lunar para ampliar la frontera humana, aquí, en el epicentro del calor tropical —donde el asfalto nos devuelve el sol con un recargo del 3% de interés térmico—, nuestros genios claudicantes han ejecutado una maniobra de una astucia cegadora. Según este gabinete, en el istmo de 3 millones de años (o más) padecemos de una escasez neuronal crónica y una instrucción técnica tan precaria que ni para medir el nivel del arsénico nos da el cuero.

En un despliegue de humildad técnica sin precedentes, el ministro Boyd Galindo concluyó que los misterios del río La Villa son demasiada pieza para el ingenio criollo. Su táctica consiste en hacerse a un lado, ceder el mando al ingeniero jefe del Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos y esperar que el uniforme verde olivo purifique el agua. Es el retorno al espíritu del Hospital Gorgas, pero con el agravante de que ahora pagamos por el privilegio de que un oficial de Mississippi nos confirme, con sello oficial, que el agua de Azuero sale color té de canela. Pobrecillos esos ingenieros, que deben dividirse ahora entre las filtraciones de Panamá, las tensiones de Irán y el estrecho de Ormuz. Debe ser agotador ser el soporte vital de un protectorado, mientras el mundo arde, pero al menos aquí cobran su buen plus por ultracalor y esa mesada que el Canal les deposita desde siempre por sus informes.

El ministro Andrade. Su capacidad de gestión es tan sutil que ha logrado que sea el embajador Cabrerita quien inspeccione el puente de las Américas. Diplomacia del mantenimiento: nosotros ponemos el bache y ellos ponen el escáner y la factura. Ante la mirada de Washington, nuestra soberanía es un estorbo logístico que se resuelve mejor entregando las llaves del puente a quien sí tiene la instrucción que aquí, en el entender oficial, escasea.

El “Chacalde” tiene el plan maestro de resucitar playa contigua al palacio presidencial. El Cuerpo de Ingenieros puede provisionarle toneladas de arena de Pensacola y diseñar un sistema de olas que solo rompa en inglés (nada del “maldito” castellano/español). También deberían encargarse del paisaje de Patacón, sellando la basura.

En las calles de Panalandia, la pregunta de los ciudadanos a Mulino/Chapman es un grito sordo. Con un desempleo del 10%, una informalidad del 49% y la microeconomía en cuidados intensivos, a la gente no le llega el chenchén, pero los informes del Cuerpo de Ingenieros llegan puntuales y cariñosos, que no son chapuza.

No hay para pagarle a un especialista criollo, pero sobra para financiar el confort de un sargento de Ohio, que debe lidiar con nuestro espejo de calor de 35 grados o más y queda con piel de camarón en la olla.

Chapman diría que pagamos la mesada para que nos digan qué puentes cruzar, qué agua beber, qué aire viciado respirar y, a cambio, nos preservan la visa para ir a Pensacola a ver de dónde sacaron la arena. En el protectorado independiente de Panalandia, se paga una suscripción VIP a una producción donde el gringo siempre salva al extra. El ministro queda como actor secundario de alto nivel y el militar foráneo protagoniza. ¡Con paso firme… y soberano!

El autor es periodista y filólogo.


LAS MÁS LEÍDAS

  • Baja la gasolina de 95 octanos desde este viernes; la de 91 se mantiene. Leer más
  • Así funcionará el ‘taxi de lujo’ en Panamá tras nuevo decreto del Gobierno. Leer más
  • En los próximos días iniciará el registro para el Cepanim, según el MEF. Leer más
  • Panamá extradita a Estados Unidos a iraní implicado en exportación de tecnología sensible. Leer más
  • Expertos sobre el Puente de las Américas: ¿por qué las reparaciones no pueden esperar?. Leer más
  • La Corte anula el contrato de la Lotto y el Pega 3. Leer más
  • Nueve años sin pagar: por qué la deuda de Venezuela vuelve a ser negocio. Leer más