La Academia Americana de Pediatría (AAP) ha sido demandada por Andrea Shaw por la muerte de sus mellizos de 18 meses de edad, ocurrida en abril de 2025. La demanda es auspiciada por Children’s Health Defense, el grupo antivacunas fundado por Robert F. Kennedy Jr.
Su versión es que ella siguió las recomendaciones de la AAP de vacunar a sus mellizos prematuros, a los 18 meses de edad, contra la hepatitis A, la difteria, la tos ferina, el tétanos y la gripe de temporada. El asunto significativo es que Andrea Shaw, de 23 años de edad, fue acusada y declarada culpable del asesinato de sus mellizos por sofocación.
Aparentemente, los mellizos dormían con ella en su cama, algo que la AAP y todo pediatra deben advertir que no se debe hacer. Una cosa es que el niño pueda dormir en el cuarto con los padres y otra es que pueda dormir en la misma cama: “Comparte la habitación, pero nunca la cama”. Esta advertencia es una de varias para la prevención de la muerte inesperada e insospechada del infante (SUID, por sus siglas en inglés), que ocurre no solo en la cuna del bebé, sino también en la habitación donde duerme.
El riesgo de morir sofocado o estrangulado durante el sueño es elevado si el niño duerme en la misma cama con otra persona, un animal u objetos diversos. El riesgo aumenta si la persona duerme bajo el efecto del alcohol o de drogas prescritas o no prescritas que producen sueño profundo. La Academia Americana de Pediatría y los pediatras llevan muchas décadas divulgando información sobre los factores de riesgo de la muerte inesperada y cómo evitarlos. Todavía ocurren estas muertes. En 2024, en Estados Unidos se registraron 3,400 muertes de bebés por SUID, seguramente un subregistro de esos incidentes.
Cerca de tres cuartas partes de las muertes por SUID, un 73%, según un informe reciente del Centro de Prevención y Control de Enfermedades, ocurren por factores peligrosos asociados con el sueño de los bebés. El ambiente relacionado con el sueño arroja información importante: en un 78% de los casos se utilizaban colchones muy blandos; en un 75%, se usaban superficies distintas de la cuna o el moisés para colocar al bebé; en un 59%, los bebés compartían el lugar de dormir con otra persona o un animal; en un 46%, se los encontró durmiendo sobre el abdomen o de costado, posiciones que favorecen un sueño peligrosamente más profundo, en lugar de dormir sobre la espalda; y en un 8%, estaban enredados entre objetos en la cuna. Varias de estas situaciones ocurren simultáneamente. También se observaron la desinformación y la inequidad, particularmente entre niños de raza negra, que representaban un 38% de los casos, y entre niños indios americanos y nativos de Alaska.
Todos los recién nacidos deben ser acostados sobre la espalda cada vez que duerman o hagan una siesta. La superficie sobre la que duermen, el colchón o similar, debe ser firme y apropiada para una cuna, un moisés o una cuna portátil. La cuna debe tener solamente el colchón forrado con un cobertor ajustado, sin sábanas ni frazadas para arropar al niño, sin almohadas, sin peluches, sin ningún objeto que restrinja sus movimientos, como los populares triángulos o rectángulos, sin bumpers ni ningún otro objeto suave que se quiera usar como apoyo o decoración, porque el niño no necesita que se le eleve la cabeza para dormir.
Cuando los niños ya se voltean en sus cunas, no hay que estar despertándose a cada momento para reacomodarlos sobre la espalda. Durante el tiempo que están despiertos, es importante que se les ponga sobre el abdomen para jugar y estimular sus habilidades motoras, pero siempre bajo estricta vigilancia, porque la SUID no solo ocurre durante el sueño o la noche.
Si la preocupación es que el niño se enfríe porque no tiene con qué arroparse, primero ajuste la temperatura de su habitación entre 26 °C y 27 °C y luego puede vestirlo con una especie de saco ajustado a su cuerpo que lo abrigue. Las temperaturas ambientales cómodas para que usted duerma resultan muy frías y peligrosas para los bebés. El frío puede producirles la muerte. Todas estas recomendaciones se deben cumplir donde el niño duerma: en su casa o en otra, cuando viaja o hace visitas.
Durante los primeros seis meses de vida, el recién nacido puede dormir en el cuarto de sus padres, al lado de su cama, en su cunita o moisés, ajustando la temperatura a las necesidades del bebé, no a las de sus padres. Los padres y quienes cuidan a los bebés son los responsables de seguir las recomendaciones sobre la seguridad al dormir y de evitar todos los factores conocidos que se asocian con estos desastrosos eventos. Tampoco se debe fumar ni vapear en la casa ni en los autos. El tabaco aumenta el riesgo del síndrome de la muerte súbita del niño (SIDS). Igualmente, deben evitar las bebidas alcohólicas, el uso de marihuana y de drogas ilegales como la cocaína y los opiáceos. La alimentación con leche materna reduce el riesgo de estas muertes súbitas e inesperadas, y las vacunas recomendadas son la mejor prevención probada de enfermedades graves y muertes por infecciones de la infancia.
El autor es neonatólogo y pediatra.


