“¿Mi leche será suficiente?”, “¿Y si mi bebé se queda con hambre?”, “¿Será que necesita agua porque hace mucho calor?”. Estas son algunas de las dudas más frecuentes durante la lactancia. A pesar de los avances de la medicina, todavía existen muchos mitos que pueden generar inseguridad y llevar a un destete precoz. Conocer qué dice la evidencia científica ayuda a las familias a tomar decisiones informadas y a vivir este proceso con mayor tranquilidad.
¿Sabías que…?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y continuarla, junto con la alimentación complementaria, hasta los dos años o más.
Mitos frecuentes
Mito: “Mi leche es muy aguada y no alimenta”.
Realidad: La leche materna cambia de composición durante cada toma. Al inicio es más rica en agua y, hacia el final, contiene una mayor cantidad de grasa y energía. Ambas fases son normales y necesarias. El color o la apariencia de la leche no indican su calidad nutricional.
Mito: “Si el bebé llora mucho, es porque se queda con hambre”.
Realidad: El llanto no siempre significa hambre. También puede deberse al sueño, la necesidad de contacto, el frío, el calor o los cólicos. La mejor forma de saber si el bebé recibe suficiente leche es evaluar su crecimiento, el número de pañales mojados y los controles con el pediatra.
Mito: “Hay que dar agua al bebé además del pecho”.
Realidad: Durante los primeros seis meses de vida, la leche materna aporta toda el agua que el bebé necesita, incluso en climas cálidos. Ofrecer agua u otros líquidos antes de esa edad no proporciona beneficios y puede disminuir el consumo de leche materna.
Mito: “No se puede amamantar si la madre está enferma o resfriada”.
Realidad: En la mayoría de las enfermedades comunes, como el resfriado o la gripe, la lactancia es segura y ayuda a proteger al bebé, ya que la leche materna transmite anticuerpos. Solo en algunas enfermedades o con ciertos medicamentos será necesario suspenderla temporalmente, siempre bajo indicación médica.
Mito: “Los senos pequeños producen menos leche”.
Realidad: El tamaño de los senos no determina la cantidad de leche que una madre puede producir. La producción depende, principalmente, de la frecuencia y la eficacia con que el bebé succiona.
Mito: “Después del primer año, la leche materna ya no alimenta”.
Realidad: La leche materna sigue siendo un alimento de gran valor nutricional después del primer año. Continúa aportando nutrientes, anticuerpos y beneficios para la salud del niño.
Para recordar
La lactancia materna es mucho más que una forma de alimentar al bebé: protege su salud, favorece su crecimiento y fortalece el vínculo con su madre. Ante cualquier duda o dificultad, buscar apoyo oportuno puede marcar la diferencia. Una familia informada y una madre acompañada son la mejor combinación para lograr una lactancia exitosa.
La autora es médica general/educación para la comunidad.


