La historia oficial ha construido un mito de supuesta identidad “ístmica”, que supuestamente procede desde la propia conquista, con Vasco Núñez de Balboa. Para este mito la “vocación” de los habitantes del istmo de Panamá ha sido la de servir al comercio mundial, por lo cual desde siempre luchó para construir un Estado-nación con base a esa identidad, hasta culminar en el lema del escudo nacional: Pro Mundi Beneficio.

Como puede apreciarse, ese mito, presentado como historia, es la fotografía de los intereses de la clase de los comerciantes del país. Es una ideología conveniente a los comerciantes istmeños con la que se identifiquen las clases sociales que le están subordinadas.

La historia panameña del siglo XIX ha sido falsificada para presentar los diversos momentos de crisis del Estado colombiano y sus guerras civiles, como supuestos intentos independentistas de Panamá. En realidad, las proclamas, mal llamadas actas independentistas, fueron pronunciamientos políticos en el marco de las guerras civiles: bolivaristas vs. santanderistas, centralistas vs. federalistas, liberales vs. conservadores.

Pese a todos los intentos de la historia oficial por presentar a los federalistas como independentistas, pese a que evidentemente la clase comercial local siempre peleó por sus intereses frente al centralismo bogotano, nunca se animó a separarse; y pese a que Colombia siempre tuvo dificultades para integrarse; hasta 1902-1903, la identidad que caracterizaba a los istmeños, incluidas las clases dominantes, era la colombiana.

De manera que la separación de Colombia no se debió a la “opresión” de la “nación colombiana” sobre la “nación panameña”, como se quiere hacer creer, pues éramos una sola nación. Sino que se debe a la intervención militar norteamericana para imponer un tratado sobre el Canal de Panamá. No es casual que el tratado Hay-Bunau Varilla se firmara 15 días después del 3 de noviembre de 1903.

La reconstrucción de nuestra historia, para usarla en la construcción de la identidad nacional panameña, para que parezca un determinismo en el sentido de que los habitantes del istmo estaban destinados a construir un Estado-nación propio con vocación comercial, es una hechura del siglo XX, después de impuesto por el Estado tutelado por Estados Unidos. La intelectualidad liberal dedujo que se necesitaba crear el sentido de “identidad” en una “nación”. Historiadores, filósofos y literatos fueron tejiendo esa leyenda disfrazada como historia.

Esa identidad panameña tuvo un lado positivo y progresivo. Inspiró a las generaciones siguientes a luchar contra el sistema colonial norteamericano impuesto en la Zona del Canal desde la separación de Colombia en 1903. La lucha por la “soberanía” sobre el Canal por parte del Estado-nación panameño, fue inspirada en gran medida en ese mito.

La realidad contradictoria es que el sentido de “identidad nacional” panameña, tiene un doble filo: instrumento ideológico de dominación de la clase comercial para justificar su control sobre el Estado-nación y, a la vez, inspiración para la lucha por la soberanía contra el colonialismo y la dependencia impuesta por el imperialismo yanqui. Lucha que solo hicieron consecuentemente “los de abajo”, pues nuestras élites tuvieron un sueño “asimilacionista” a lo Puerto Rico, que el pueblo frustró.

El autor es docente universitario