Un reciente reportaje del diario La Prensa dio a conocer que, entre enero y abril de 2026, se vendieron 21,717 autos nuevos en Panamá, la segunda cifra más alta de la historia para el mismo período, apenas 12 unidades por debajo de las ventas alcanzadas en 2016 (21,729).
Por otro lado, según APC Experian, en el primer cuatrimestre de 2026 se registró una importante caída de la morosidad bancaria, que se ubica en 5.8%, frente al 7% del año anterior, un descenso proporcional de más del 18%.
Ambos indicadores son síntomas de una mayor confianza en la economía, telón de fondo de la importante transformación que viene registrando el mercado laboral, directa consecuencia de una mejora de la gobernabilidad y de la inversión privada en el sector interno de la economía, que genera la mayoría de los empleos en el país.
Gobernabilidad, clave de la pérdida del grado de inversión de Fitch Ratings
El informe de Fitch Ratings del 28 de marzo de 2024 comienza señalando: “La rebaja de la calificación de Panamá a ‘BB+’ refleja desafíos fiscales y de gobernanza que se han visto agravados por los acontecimientos que rodearon el cierre de la mina más grande del país”.
Finaliza su primer párrafo indicando: “El cierre de la mina de cobre de Minera Panamá complica aún más las perspectivas fiscales y pone de relieve los crecientes desafíos de gobernanza”.
El semanario inglés The Economist venía advirtiendo sobre el deterioro de la gobernabilidad en Panamá. En informes publicados el 16 de julio de 2020 y el 17 de marzo de 2021, alertó del deterioro de la credibilidad del gobierno del entonces presidente Cortizo, indicando la necesidad de “restaurar rápidamente” la confianza pública en su administración, o corría el riesgo de que se produjeran disturbios sociales, amenazando el clima para la inversión extranjera directa (IED) en el país.
Con la crisis minera de octubre-noviembre de 2023, “se cumplió la profecía” de The Economist, con los resultados que ya conocemos.
Por primera vez en 13 años, la empresa privada es la que genera los empleos
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), entre 2012 y 2024, 24,174 asalariados perdieron sus trabajos, pero se agregaron 63,044 funcionarios y 264,153 trabajadores informales a la economía. Cada asalariado que perdió su empleo fue reemplazado en la economía por tres funcionarios y 10 informales, síntoma de un severo proceso de precarización y estatización del empleo, que vio la deuda externa escalar de $14,567 millones (2012) a $53,736 millones (2024), un incremento de $39,169 millones.
Durante 12 años, el mercado laboral estuvo en un “coma inducido” por nuestra tóxica adicción a la deuda. Al punto tal que, en 2025, el servicio de la deuda ($3,019 millones en intereses) fue mayor que los ingresos recibidos de la operación del Canal ($2,965 millones). En otras palabras, “los aportes del Canal no alcanzaron ni para hacer el pago mínimo de la tarjeta de crédito”.
Pero entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 se generaron 73,733 nuevos empleos formales, de los cuales el 86% fueron privados, cambiando el patrón de los 12 años anteriores, y se redujo el déficit fiscal a la mitad (entre 2024 y 2025).
La confianza comenzó a mejorar en la segunda mitad de 2025
Luego de la contracción del consumo en el primer semestre de 2025, inducida por la eliminación de $60 millones mensuales de masa salarial en las provincias de Panamá y Panamá Oeste, a raíz del cese minero y la pérdida del grado de inversión de Fitch Ratings, así como por la crisis de Bocas del Toro, las cosas mejoraron en el segundo semestre.
Los financiamientos bancarios al sector productivo aumentaron un 9% respecto de 2024; el consumo mensual en el segundo semestre fue $100 millones mayor que en el primero; la recaudación fiscal aumentó un 13.4%; las ventas de automóviles se incrementaron un 10.8% en relación con 2024; y Mitradel tramitó un 11% más contratos laborales que el año anterior. Hoy hay más trabajadores formales en la empresa privada que nunca en la historia (892,567).
Estas tendencias se acentuaron en el primer trimestre de 2026. Los financiamientos bancarios al sector productivo subieron un 11% respecto de 2025; el consumo fue $325 millones mensuales más alto; y Mitradel tramitó un 25% más contratos laborales.
Las ventas de autos y la reducción de la morosidad bancaria son efectos directos de la fuerte recuperación del empleo formal privado.
Por primera vez en 13 años, “los caballos están delante de la carreta”. El consumo y la inversión privada preceden al empleo. Ambos están mejorando.
El autor es asesor empresarial.

