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La ‘tetra crisis ambiental’: un nuevo paradigma para la sostenibilidad global

La ‘tetra crisis ambiental’: un nuevo paradigma para la sostenibilidad global
Un campo en llamas en Sao Félix do Xingu, en la Amazonía, en el norte de Brasil, el 20 de junio de 2025 / AFP

Como ecologista con más de 25 años de experiencia en temas ambientales y, más recientemente, en riesgos climáticos, he aprendido que los problemas ambientales nunca se presentan de forma aislada. La llamada triple crisis ambiental planetaria —cambio climático, contaminación y pérdida de biodiversidad— ya es reconocida como uno de los mayores desafíos globales de los próximos años. Sin embargo, a este marco debemos añadir un cuarto pilar: la crisis socioeconómica. Este nuevo enfoque, que denomino la tetra crisis ambiental, permite comprender cómo los impactos ambientales se traducen en pérdidas materiales, sociales y financieras que afectan directamente la vida de las comunidades.

En América Latina, los últimos diez años han registrado pérdidas multimillonarias en infraestructura, agricultura, vida animal y humana, así como en la prestación de servicios básicos, lo que evidencia que la sostenibilidad no puede desligarse de la resiliencia socioeconómica.

Los tres pilares ambientales de la crisis

1. Cambio climático, que se manifiesta en:

  • Sequías prolongadas y olas de calor que afectan la producción agrícola.

  • Inundaciones y lluvias extremas que destruyen viviendas y carreteras.

  • Incendios forestales que arrasan ecosistemas y ponen en riesgo la salud pública.

2. Contaminación, observable en:

  • Basura y desechos mal gestionados que contaminan ríos y mares.

  • Emisiones industriales y urbanas que deterioran la calidad del aire.

  • Impactos directos en la salud humana, con enfermedades respiratorias y gastrointestinales.

3. Pérdida de biodiversidad, evidenciada por:

  • Deforestación acelerada de bosques primarios y secundarios.

  • Especies en peligro de extinción por pérdida de hábitat.

  • Desequilibrios ecológicos que incrementan el riesgo de pandemias.

El cuarto pilar: la crisis socioeconómica

La crisis socioeconómica es la consecuencia directa de los impactos ambientales, en un contexto en el que hemos transformado radicalmente el entorno físico de pueblos y ciudades. En la última década, América Latina ha perdido miles de millones de dólares en infraestructura, servicios y producción agrícola y comercial como resultado de eventos extremos.

Ámbitos de impacto económico

  • Infraestructura vial: carreteras y caminos destruidos por inundaciones, deslizamientos, terremotos y erupciones volcánicas.

  • Centros de salud y educación: hospitales y escuelas afectados por inundaciones, deslizamientos de masa vegetal, huracanes y sismos.

  • Comercios y fincas productivas: pérdidas de cosechas, ganado y empleos.

  • Animales pecuarios y porcinos: mortandad masiva asociada a sequías e inundaciones.

Ámbitos de impacto social

  • Economía comunitaria: reducción de ingresos, inflación, migración forzada y aumento de la pobreza.

  • Pérdida de vidas humanas y de servicios esenciales: la destrucción de infraestructura médica y escolar genera interrupciones en clases y citas médicas, con efectos profundos sobre la cohesión social y la calidad de vida.

Pérdidas económicas en América Latina (últimos 10 años)

Según informes de la CEPAL, DW, Panamá América y Mapfre Economics, los desastres naturales han dejado cifras alarmantes:

  • Panamá (2024): la sequía afectó al Canal de Panamá, con un costo directo estimado de US$400 millones e impactos indirectos cercanos a US$800 millones.

  • México (2023): tormentas tropicales generaron pérdidas superiores a US$10.000 millones, ubicándolo entre los países más afectados del mundo.

  • Honduras (2020): los huracanes Eta e Iota causaron daños estimados en US$5.000 millones.

  • Caribe (2017): el huracán María devastó Dominica, con pérdidas equivalentes al 226% de su PIB.

  • Chile (2017–2023): incendios forestales afectaron más de 400.000 hectáreas, con pérdidas agrícolas y forestales de miles de millones de dólares.

  • Bolivia y Paraguay (2014–2023): sequías y olas de calor redujeron la producción agrícola, con pérdidas superiores a US$2.000 millones.

  • Panamá (2024): incendios forestales durante la estación seca generaron pérdidas superiores a US$300 millones.

  • Brasil (2022): inundaciones en Petrópolis dejaron más de 200 fallecidos y pérdidas de US$1.500 millones.

  • Perú (2017): el fenómeno de El Niño costero causó daños estimados en US$3.100 millones.

La relevancia de la tetra crisis para el desarrollo humano sostenible

La tetra crisis ambiental nos obliga a reconocer que no existe sostenibilidad sin resiliencia socioeconómica. Los impactos ambientales no solo destruyen ecosistemas, sino también las bases materiales de la vida humana: escuelas, hospitales, caminos y fuentes de empleo.

En los próximos diez años, América Latina enfrentará:

  • Mayor frecuencia de eventos extremos.

  • Incremento de pérdidas económicas por falta de infraestructura resiliente.

  • Migraciones climáticas que presionarán las ciudades y los servicios básicos.

  • Creciente desigualdad social si no se implementan políticas de adaptación eficaces.

Estrategias para enfrentar la tetra crisis

  1. Infraestructura resiliente: inversión en carreteras, hospitales y escuelas capaces de resistir eventos extremos.

  2. Economía verde: impulso a energías renovables y agricultura sostenible para reducir la huella de carbono.

  3. Gestión comunitaria del riesgo: capacitación en prevención y respuesta ante desastres.

  4. Protección financiera: ampliación del acceso a seguros contra desastres, considerando que solo el 19% de las pérdidas está asegurado en la región.

  5. Alianzas ciencia-juventud: participación de universidades y centros de investigación en monitoreo y restauración ambiental.

Conclusión

La tetra crisis ambiental redefine el concepto de sostenibilidad en América Latina y en el mundo. No basta con mitigar el cambio climático, reducir la contaminación o proteger la biodiversidad; también debemos blindar nuestras economías frente a los impactos inevitables de los desastres naturales.

El futuro de la región dependerá de nuestra capacidad para integrar ciencia, juventud y políticas públicas en una estrategia que reconozca que cada pérdida económica es también una pérdida social y humana.

El autor es ecologista y empresario verde.


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