En nuestra sociedad se ha normalizado que existan personas sin descaro ni sensibilidad humana. Este tipo de personas, que luego de ocupar un cargo importante, consideran que el cargo se lo merecen y que el cargo son ellas, y ellas son el cargo.
En este punto, ¿cómo podemos definir a una persona que hace de su posición lo que bien le parece porque, al parecer, las normas las escribe con su actuación y no es su actuación la que está sometida a las normas?
¿Pero qué es corrupción? La definición número 2 que brinda el diccionario de la RAE señala que es el “deterioro de valores, usos o costumbres”. Entonces es lógico pensar que una persona corrupta es aquella que no posee valores porque se ha deteriorado moralmente. En este sentido, ¿cómo puede alguien administrar correctamente lo ajeno si ni siquiera en su propia vida lo hace?
Nuevamente me cuestiono: ¿cómo es posible que podamos confiar en personas que han dañado su condición de vida en las prácticas de valores? Entendiendo que los valores no solo son una medida de la conducta humana, sino que sostienen y dan sentido a la sana convivencia en nuestra sociedad panameña.
Ahora bien, para que algo o alguien se deteriore, primero debió haber tenido un estado saludable. Entonces, ¿dónde estuvo el error? ¿Dónde estuvo la falla por la cual aquello haya cambiado tanto, al punto de dañarse?
Los valores se practican en la sociedad, se refuerzan en la escuela, pero se enseñan en el hogar. Cuando se observa una conducta que riñe con los valores, no necesariamente la culpa la tuvo la sociedad o la escuela, sino que en el hogar faltó que se ejerciera su función social.
Alguno discrepará y argumentará que el hogar también es un producto social, haciendo que esto sea un ciclo interminable. Lo anterior es cierto, pero no del todo. Además, ya fueron suficientes preguntas, por lo que estoy convencido de que es el hogar panameño el que siempre debe ser el punto de partida en la construcción de ciudadanos que serán productivos y comprometidos con su propio bienestar y con el de todos.
El autor es educador y estudiante de derecho.


