En este artículo reflejo no solo mi sentir sobre el Plan de Beneficios de Salud del Área del Canal de Panamá (PCABP, por sus siglas en inglés), que cubre a unos 3,000 jubilados federales que trabajamos por muchos años para el Canal de Panamá y las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en este país, sino también el de numerosos miembros de ese plan, que pasó, a fines de 2025, de la administración de AXA a la de RedBridge.
Aunque este documento fue preparado antes de que la Cámara Baja del Congreso de Estados Unidos votase para restablecer los subsidios contemplados por la ley conocida como Obama Care, a estas alturas aún no sabemos los potenciales efectos de ese cambio sobre nuestro seguro de salud.
Los últimos meses han sido una prueba muy dura y estresante para todos los miembros del Plan, pero especialmente para aquellos que reciben pensiones muy bajas, quienes corren el riesgo de perder su cobertura y aún no lo saben. A muchos miembros no se les informó sobre las escandalosas alzas de las primas que entrarán en vigor el 1 de febrero de 2026.
Me pregunto: ¿cómo reaccionarán esos humildes jubilados cuando se den cuenta de que en sus cuentas bancarias recibirán $200 y hasta $700 menos de lo que percibían mensualmente del Tesoro de Estados Unidos? ¿Alguien se ha puesto a pensar cuál será la primera reacción de estos jubilados federales al percatarse de ello? Presumo que será cuestionar al banco, que no tendrá otra respuesta que decirles: “eso fue lo que llegó en su transferencia”. Así, por lo menos, lo sabrán de manera abrupta.
¿Se le ocurrió a alguien informar a la Superintendencia de Bancos de Panamá de que esta situación se avecina, para que ellos, a su vez, lo comuniquen a las entidades bancarias? ¿A alguien se le ocurrió informar a la Superintendencia de Seguros y Reaseguros de Panamá, por si esta entidad pudiera ofrecer algún alivio a los miembros de bajos recursos?
Es el sentir de muchos miembros que, aunque se reconoce y agradece la labor de la Junta Directiva de la Asociación de Jubilados del Área del Canal (AJAC), esta —como todo en la vida— podría hacer algo más ante RedBridge Group para aliviar el impacto en los miles de miembros del Plan y sus dependientes, desde que este grupo asumió la administración a fines de 2025.
Es importante hacer una pausa para establecer el hecho de que, si bien la Oficina de Administración de Personal (OPM) opera en Estados Unidos, la Junta Directiva de AJAC debe reconocer que asume en Panamá funciones equivalentes a las de la OPM. De manera que afirmar que “tenemos las manos atadas porque el que manda es OPM” no tiene validez. Ello es así porque la JD debería seguir atendiendo las peticiones de los miembros, ofreciéndoles información, respuestas, solidaridad y apoyo incondicional.
Como seres humanos que somos, lo que no sabemos lo “inventamos”, ya sea para bien o para mal. Para evitarlo, es imperativo que la JD de AJAC comparta información de manera regular con todos los miembros, incluso con aquellos que no cuentan con equipos tecnológicos (como computadora, laptop, iPad o smartphone); y aun teniéndolos, quizá no sepan utilizarlos.
No conozco personalmente a quienes integran la Junta Directiva y, por lo tanto, no puedo juzgarlos; pero considero que sí puedo opinar sobre sus acciones y decisiones, tal como hacía yo cuando entrevistaba personal, tomando en cuenta los siguientes criterios: capacidad, compasión, seriedad, empatía y ética, virtudes esenciales para liderar recursos humanos.
Dios quiera que el desenlace en el Congreso de Estados Unidos favorezca a nuestro plan de seguro de salud, y que ningún panameño ni panameña pierda su cobertura ni resulte afectado(a) de manera adversa, así como yo no hubiese querido que le ocurriera a mi madre (q.e.p.d.) o a mi esposa si yo faltara. Todos debemos permanecer unidos y alerta ante lo que pueda ocurrir en el futuro con nuestro Plan de Salud. Como solía decir en mi antiguo empleo: “one team, one fight!”
El autor es exdirector de Recursos Humanos y Capacitación del Comando Sur en Panamá.

