Por décadas, la formación profesional fue la cenicienta de las políticas públicas del Estado panameño. Cuando el país se vio abocado a la ampliación del Canal, se tomó la decisión de que la fuerza laboral en dicha obra fuera predominantemente panameña. Desde que se creó el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh) su mayor éxito fue lograr que más de un 90% de los trabajadores de la ampliación del Canal fuera capacitado por dicha entidad. Desde entonces, el Inadeh ha caído preso de la politiquería y la improvisación burocrática que lleva al Estado a tener en los institutos técnicos superiores del este y del oeste una competencia directa al trabajo del Inadeh. Sin gran presupuesto y sin un mayor enlace con el sector privado, es obligación que el Gobierno clarifique sus prioridades y refuerce a la institución que está diseñada para alcanzar dichos fines. La falta de formación en carreras técnicas y oficios concretos constituye una de las mayores causas de desempleo, por lo que es irresponsable difuminar estos esfuerzos por múltiples canales. El Inadeh merece la oportunidad de alcanzar nuevos triunfos.
