En junio de 2026, Panamá celebrará el Bicentenario del Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolívar en el istmo en 1826. Más que una conmemoración histórica, esta fecha representa una oportunidad extraordinaria para proyectar nuevamente a Panamá ante el mundo como punto de encuentro entre naciones.
Es importante recordar algo profundamente simbólico: el Congreso Anfictiónico ocurrió 78 años antes de la creación oficial del escudo de la República de Panamá en 1904. Es decir, mucho antes de existir como República independiente, Panamá ya tenía relevancia geopolítica continental, incluso antes de la construcción del ferrocarril y del Canal.
Bolívar entendía que el istmo tenía una vocación natural única. Panamá era el lugar ideal para unir América, promover el diálogo, facilitar el comercio y defender la cooperación entre las nuevas repúblicas independientes. En cierto sentido, el Congreso Anfictiónico fue uno de los primeros grandes eventos diplomáticos multilaterales del continente.
Muchos historiadores consideran aquel congreso como precursor de organismos internacionales modernos y de los esfuerzos de integración regional en América Latina.
Por eso el Bicentenario tiene un valor mucho más profundo que el simple recuerdo histórico. Tiene un enorme potencial de marca país.
Durante junio de 2026, Panamá recibirá presidentes, cancilleres, ministros, embajadores, académicos, organismos multilaterales y medios internacionales. Las imágenes, noticias y conversaciones positivas sobre Panamá volverán a circular en redes sociales, prensa internacional y foros diplomáticos alrededor del mundo.
Esa exposición internacional tiene un valor estratégico inmenso para un país cuya economía depende en gran medida de su conectividad, servicios, logística, turismo e inversión extranjera.
Panamá tiene la oportunidad de presentarse nuevamente como:
puente entre regiones,
centro de diálogo,
hub logístico y financiero,
plataforma de conectividad global,
y país estable abierto al mundo.
No es casualidad que nuestro escudo nacional incluya el lema “Pro Mundi Beneficio”: “Para beneficio del mundo”.
Ese concepto resume perfectamente la esencia histórica de Panamá. Desde la época colonial, pasando por el ferrocarril, el Canal, la aviación, la banca y los servicios internacionales, Panamá ha crecido precisamente gracias a su capacidad de conectar al mundo.
Incluso el famoso concepto “Puente del Mundo, Corazón del Universo” encuentra parte de su espíritu en esa vocación histórica de encuentro entre pueblos y culturas.
El Bicentenario del Congreso Anfictiónico puede servir para fortalecer ese relato nacional ante las nuevas generaciones y ante la comunidad internacional. En un momento donde muchas sociedades viven polarización, conflictos y fragmentación, Panamá puede reivindicar su papel histórico como territorio de paz, unión y diálogo.
Los países también compiten a través de su narrativa. Y Panamá posee una narrativa poderosa que pocas naciones tienen: la de ser un país pequeño con impacto global.
Aprovechar inteligentemente esta celebración puede traducirse en reputación internacional, atracción de inversiones, turismo, diplomacia cultural y fortalecimiento de nuestra identidad nacional.
Dos siglos después, el mensaje sigue vigente: Panamá nació para conectar al mundo.
El autor es empresario, consultor y Caballero de la Orden de Malta.

