El desabastecimiento y alto costo de medicamentos en el sistema de salud están comenzando a ser atendidos. Sin embargo, existe otro rubro menos conocido que también encarece los servicios de salud pública: los insumos y dispositivos médicos, desde las gasas y los equipos de protección personal, hasta los equipos biomédicos que se usan en cuidados intensivos.
La pandemia y la guerra en Ucrania han generado escasez global y encarecimiento de insumos como mascarillas, hisopos, medios de transporte y cultivo y equipos como ventiladores mecánicos, entre otros productos basados en plásticos. La respuesta al desabastecimiento a nivel mundial, y Panamá no fue excepción, fue empoderar a la comunidad científica y empresarial para atender la crisis a través de la ciencia, la generación de capacidades de manufactura local y la innovación.
Un ejemplo es el caso de los medios de transporte viral, que son los tubos de solución que se usan para recolectar y preservar los hisopados de pacientes que requieren diagnóstico de covid-19 (i.e., PCR). Este insumo se sigue fabricando desde el Indicasat-AIP y se han suplido más de 130,000 unidades al Minsa y el sistema de salud pública en momentos críticos de la pandemia. Esta iniciativa de colaboración científica entre el Instituto Gorgas, Minsa, Senacyt e Indicasat-AIP, con financiamiento del BID Lab y la confianza del sector privado, permitió desarrollar un modelo de negocio innovador y un producto sanitario local de alta calidad.
El año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) organizó el primer Foro Global de Producción Local, enfocado en promover el acceso a medicamentos y otras tecnologías de la salud. Una de las conclusiones más importantes fue que todo país y, en particular, aquellos en vías de desarrollo acostumbrados a importar sus insumos y tecnologías médicas, debe invertir en la manufactura local como un mecanismo de resiliencia ante futuras crisis sanitarias.
Aun así, en Panamá sigue habiendo murallas legales que impiden llevar la investigación y desarrollo (I+D) generada en universidades y centros de investigación a convertirse en innovaciones con impacto en la sociedad. Una estrategia nacional que apueste a la innovación, facilite los trámites regulatorios para la manufactura local de medicamentos y tecnologías, y empodere a la comunidad científica local será más costo-efectiva, y tenemos el precedente para justificarlo.
El autor es ingeniero investigador de Indicasat-AIP, miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI) e integrante de Ciencia en Panamá

