Los agentes del turismo en Panamá trabajan arduamente para mantener la dinámica del sector, lo que incluye acciones para intensificar la promoción internacional con el fin de atraer más visitantes, aumentar el ingreso de divisas y generar empleos, aspectos que se manifiestan de diversas formas, una es la ocupación hotelera.

La mejor manera de medir estos esfuerzos se observa en las cifras oficiales de instituciones competentes que indican que el turismo sigue creciendo, aunque su contribución al producto interno bruto se ha desacelerado. Aun así, es un ritmo aceptable a nivel regional, solo que a tasas inferiores a las que se necesitan para la sostenibilidad. Desde hace años, he propuesto en foros de turismo que aprovechemos el flujo de los pasajeros en tránsito directo por el Aeropuerto Internacional de Tocumen, cuyo crecimiento es alto y constante por la efectiva conectividad que ofrece el país, además de su excelente posición geográfica y adecuado desarrollo aéreo y aeroportuario. En 2016, esta terminal concluyó su actividad con un movimiento de 10.2 millones de pasajeros en tránsito directo, más 4.5 millones que ingresaron o salieron del territorio nacional después de cumplir con los procedimientos migratorios. Manejó, en total, 14.7 millones de pasajeros.

Esta cifra de 10.2 millones de personas en tránsito directo está duplicada por metodología estadística establecida por las autoridades aeronáuticas internacionales (OACI, AAC), porque al ser el mismo pasajero que entra y sale por la misma terminal aérea, en un lapso mínimo de tiempo, realiza dos operaciones. Pero, para fines prácticos, veámoslo como alguien que llega al país a seguir su viaje hacia un destino final previamente programado. Siendo así, la cifra sería de 5.1 millones que no ingresan al país.

Algunos aeropuertos internacionales que manejan, al menos, 10 veces la cantidad de tránsitos directos que Panamá, son el hub de alguna línea aérea y están situados en puntos geográficos estratégicos, han tomado iniciativas para aprovechar al máximo el potencial que les ofrece este volumen de pasajeros que transitan por su país. Un ejemplo es el de Atlanta, base de operaciones de Delta Airlines, que ofrece tours gratuitos de hasta nueve horas.

En Barajas, España, el Ayuntamiento de Madrid puso fin a las horas muertas o aburridas, y dispuso aprovecharlas para que los turistas conozcan, al menos en pocas horas, la capital española, mediante la campaña “Viajeros en Tránsito”. Para ello, disponen de un folleto, editado por el Patronato de Turismo de Madrid, que recoge una interesante oferta para conocer la ciudad en pocas horas.

El aeropuerto singapurense de Changi, base de operaciones de Singapur Airlines, desde 1987 ofrece tours gratuitos para conocer los lugares emblemáticos de su capital, con dos itinerarios, de día y de noche, en no más de dos horas. En tanto, en Dubái, se les ofrece una visa de tránsito de 96 horas a los pasajeros que llegan a cualquier aeropuerto de los Emiratos Árabes Unidos, a través de cualquier línea aérea internacional. Los beneficiarios tienen que cumplir condiciones como una reserva de hotel obligatoria, si se quiere solicitar la visa de tránsito. Este ejemplo sería aplicable a los extranjeros que necesitan visa para ingresar a Panamá y que, en su lugar de origen, no tienen consulado o no tuvieron tiempo de tramitarla.

En Panamá se han ensayado esfuerzos parecidos y sus resultados demuestran que sí funcionan, siempre que “elevemos la barra” e involucremos a todos los actores del sector y nos pongamos creativos sin violentar las normas jurídicas. El Servicio Nacional de Migración permite el ingreso por un período máximo de nueve horas a los interesados, sin que cambie su condición legal de pasajero en tránsito. Copa Airlines exime a los turistas interesados en quedarse aquí, del pago de penalidades por la escala o derecho de stop over; la Autoridad de Turismo de Panamá ha contribuido con la promoción internacional en países seleccionados para que sus residentes nos visiten, sin costo adicional en el boleto aéreo; los operadores de turismo receptivo han organizado visitas a centros comerciales, al Canal, al Casco Antiguo y a la Zona Libre de Colón; incluyendo meriendas o almuerzos y transporte.

Cuando hablo de “elevar la barra” me refiero a fijarnos como objetivo la opción de que estos pasajeros se queden, al menos, por una noche. Con ello, no solo mejoraría la ocupación hotelera, sino la captación de divisas, la generación de empleos y aumentaría la dinámica de todo el sector turístico. Podríamos fijarnos metas conservadoras o muy ambiciosas, pero cualquiera que sea el porcentaje de estos pasajeros en tránsito directo por Panamá que se capte, representaría un importante impacto en la actividad, empezando por la cantidad de noches de hotel que hoy se necesitan.